Datos históricos sobre los espíritus puros
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San Agustín, que estaba rodeado siempre de "espíritus puros", llama "matinal" al primer ángel del día, porque tiene lugar con toda pureza en el "candor de la luz eterna" antes de la mañana, que es el momento de la aparición de las cosas de la existencia.
Llama "vespertino" al segundo, porque, según la expresión de Santo Tomás, es "oscuro en comparación con la visión del Verbo", y por así decirlo, cargado de la experiencia de la jornada vivida por la creación.
Etimológicamente, "espíritu" es una de las muchas traducciones del rico vocablo hebreo, "Rüaj", que puede significar: "soplo, viento, aliento".
Antiguamente, el término significaba el aire, la atmósfera, el amplio espacio entre el cielo y la tierra. Elemento misterioso, invisible, y, con todo, indispensable para la vida. Es decir, que estos "espíritus" son una fuerza vital del universo.
El lenguaje poético, audaz, que con frecuencia conservan antiguas imágenes, describe al viento como el soplo que sale de las narices de Yhavhé. Viento, soplo, espíritu que sólo puede provenir del Dios de la vida, metaforseado en los espíritus invisibles.
Por otra parte, los israelitas no especulan acerca de la naturaleza de los espíritus invisibles, y sólo se interesan en su acción, que describen con imágenes sensibles, que provienen del mundo sensible, y los definen como espíritus inmateriales, invisibles, inteligentes e imperecederos, que penetran en todas las cosas humanas.
A este respecto hay que citar la alusión que hace San Ambrosio de la presencia de estos "espíritus invisibles", en su libro De compendie vitae, y narra con profusión de detalles, que en cierta ocasión tenía que preparar un sermón, y no se le ocurrían las ideas suficientes para tal cometido.
Dice el santo, que de repente, su celda se llenó de un intenso perfume de azahar, cesó el viento que silbaba en los cristales de las ventanas, y un ligero ruido de vestiduras de seda se hizo perceptible.
Sorprendido por esta presencia invisible, alguien misterioso, le "sopló al oído", el contenido de aquel sermón.