La dieta del Dr. Dukan

 

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Manifestaciones de los espíritus puros en el seno de la iglesia


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Este tipo de extrañas manifestaciones de los "espíritus invisibles", a partir de los siglos XIV, XV, y XVI, serán muy frecuentes a Papas, santos, sacerdotes, en situaciones y circunstancias muy especiales. La palma de estas intervenciones celestiales, se la lleva San Juan Mª Vianney, el famoso Cura de Ars, cuya vida es una sucesión de fenómenos inexplicables, milagrosos, que indudablemente eran provocados por estas fuerzas invisibles, que le ayudaban en su tarea evangelizadora.

San Agustín, estuvo siempre asistido por los "espíritus puros", y los hagiógrafos, afirman que la Summa Teológica, de Santo Tomás de Aquino, le fue insuflada en sueños por los ángeles. Y quizá por esta razón sus escritos están llenos de referencias a los espíritus celestes.

El antropólogo Frazer, en un libro sobre el folklore en el Antiguo Testamento afirma un hecho de una cierta fenomenología paranormal, pero confirmada por muchos teólogos. Parece ser, que cuando se produce una "presencia invisible" a nuestro alrededor, la temperatura del ambiente baja unas milésimas de grado, fenómeno que también se produce en las apariciones de la Virgen.

La explicación es muy contundente, el "espíritu celeste", al penetrar en nuestro mundo, absorbe la temperatura del lugar, y así lo confirman los testigos que han sido objeto de estas manifestaciones celestes, pues una gran paz interior los invade. Y es que el "espíritu de Dios", mediante sus mensajeros, los ángeles o estos "espíritus invisibles", toma carta de naturaleza humana aunque nosotros no percibamos su presencia física.

En toda esta fenomenología celeste del mundo invisible, se mueven otras fuerzas, tales como: hadas, duendes, gnomos y genios; esto no tendría ninguna importancia, si no hubiese una relación entre estos espíritus y aquellos cuentos infantiles que llenaron nuestra infancia. Expertos sociólogos han llegado a la conclusión que por ejemplo, las hadas son esencialmente arquetipo de los ángeles, es decir, de los "espíritus puros".

Así, el hada madrina, representa al Ángel de la Guarda, una de las 72 entidades espirituales que, según explica la cabala esotérica cristiana, han sido destinadas por Dios para escuchar nuestros anhelos, nuestras oraciones, nuestras súplicas. No se puede afirmar rotundamente que ello sea cierto, pero sí que existe un curioso paralelismo entre ambos "espíritus", ya que ambos pertenecen al mundo de lo invisible.

Pero antes de finalizar el capítulo, exponemos un dato de fe: existen ángeles guardianes, que se mueven invisiblemente, para cumplir su misión con los destinos de los hombres. Estas inteligencias conocen los secretos de nuestros corazones y a este conocimiento de lo humano, actúan en beneficio de la humanidad.

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