VENGA TU REINO
Pedimos al Espíritu Santo
que ensanche los deseos de nuestro corazón
y los colme
más allá de lo que nuestros corazones desean,
más allá de las peticiones
que pueden brotar de nuestros labios,
aunque no encontremos tal vez
las palabras adecuadas para expresarnos.
Sí, pidamos ser cada vez más
instrumentos de la voluntad salvadora de
Dios, de su designio de unidad, de su reino: ¡Venga tu reino!
Juan Pablo II
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ESPÍRITU QUE RENUEVAS LA IGLESIA
Señor, ayúdanos a comprender
que el Espíritu Santo
es la novedad que opera en el mundo.
Sin Él, Dios es lejano,
Cristo queda en el pasado,
el Evangelio es una letra muerta,
la Iglesia una simple organización,
la autoridad, una dominación,
la misión, pura propaganda,
el culto, un arcaísmo,
y el obrar cristiano un obrar de esclavos.
Pero con el Espíritu Santo,
el cosmos está agitado y gime en el alumbramiento del Reino,
Cristo resucitado se hace presente,
el Evangelio se hace potencia y vida,
la Iglesia realiza la Comunión Trinitaria,
la autoridad se transforma en servicio, la misión en Pentecostés,
la Liturgia en memorial y anticipación,
y el actuar del hombre viene divinizado.
Amén.
Oración compuesta a partir de unas palabras de Ignacio IV, Patriarca de Antioquía
LA HORA DEL ESPÍRITU
A nuestros corazones
la hora del Espíritu ha llegado,
la hora de los dones
y del apostolado:
lenguas de fuego y viento huracanado.
Oh Espíritu, desciende;
orando está la Iglesia que te espera;
visítanos y enciende
como la vez primera,
los corazones en la misma hoguera.
La fuerza y el consuelo, el río de la gracia
y de la vida derrama desde el cielo;
la tierra envejecida renovará su faz reverdecida.
Gloria a Dios, uno y trino:
al Padre creador, al Hijo amado,
y Espíritu divino
que nos ha regalado,
alabanza y honor le sea dado.
Amén.
Liturgia de las Horas