Espíritu de amor
Espíritu de amor, creador y santificado las almas, cuya primera obra es transformarnos hasta asemejarnos a Jesús, ayúdame conformarme con Jesús, a pensar como a hablar como Jesús, a amar como Jesús a sufrir como Jesús, a actuar en todo como Jesús
Habita siempre en mí y, por tu gracia y tu cooperación, sé el realizador de los designios de Dios Padre sobre mi alma. Del mismo modo que has gobernado la Santa Humanidad de Nuestro Señor durante su estancia en la tierra, sé también aquí abajo el motor vida, el alma de mi alma.
Espíritu Santo, Espíritu de amor, a Ti me consagro, a Ti me doy, me entrego a Ti por María, tu Templo, por María, tu Esposa por María, que es el canal de tus gracias.
Alexis Riaud
![]()
Santísimo y adorable espíritu
Santísimo y adorable Espíritu de mi Jesús,
hacedme oír vuestra dulce y adorable voz.
Dadme el refrigerio de vuestro soplo lleno de
delicias.
Quiero ser ante vos, Espíritu Divino,
como una pluma ligera,
para que vuestro soplo me lleve a donde él quiera,
y yo no le ofrezca jamás la más mínima resistencia.
Venerable Liberman
![]()
Espíritu Santo, alma de mi alma
Espíritu Santo, alma de mi alma, yo te adoro;
ilumíname, guíame, fortaléceme,
consuélame.
Dime lo que debo hacer; dame tus órdenes.
Yo te prometo someterme a todo lo que
desees de mí y aceptar todo cuanto permitas que me
suceda. Concédeme solamente conocer siempre tu
voluntad. Amén.
Cardenal Mercier
![]()
ALUMBRAD, SEÑOR
Alumbrad, Señor, con los rayos de vuestra lumbre y claridad eterna las tinieblas de mi entendimiento, para que pueda con claridad y certidumbre escoger a Vos sólo por bien eterno mío, y olvide y tenga en poco todas esotras cosas, pues son sombras falsas y apariencias engañosas; y conociéndoos, haced, Señor y mi Dios, que mi corazón y toda mi voluntad se encienda en amor vuestro y deseo vuestro, para que a Vos sólo ame, a Vos sólo quiera, a Vos sólo me arrime, en Vos sólo ponga mis ojos, y para siempre no consintáis que sea apartado de amaros. Y porque la flaqueza de estos cuerpos estorba a que esto no se haga tan libremente como es razón, esforzad, Señor, con vuestra fuerza la flaqueza de mi cuerpo, la bajeza de mi sensualidad y habilidad, para que todo lo que hay en mí os contente y agrade y os entienda, ame y sirva.
San Juan de Ávila