La dieta del Dr. Dukan

 

Oraciones Temas

¡OH, TRINIDAD ADORABLE!


¡Oh, Trinidad adorable! ¡Oh, venerable Unidad! Haz que brille tu resplandor sobre nosotros, y gobierna las obras de nuestras manos sobre nosotros, y gobierna la obra de nuestras manos. ¡Oh, Criador soberano, Padre Eterno!, ¿qué hiciera yo si vos no me diérades el ser y me criárades a vuestra imagen y semejanza? Y ya que por mis culpas la borré, ¡oh, Redentor del mundo!, ¿qué hiciera yo si vos no la renovásedes por los trabajos de vuestra cruz? ¿Y que haré yo, que os veo rendir vuestro espíritu en ella para enviar al Espíritu Santo?

¿Qué retornaré al Señor por todas las cosas que me ha dado? ¡Oh, qué ferias hacéis con el hombre! Tomáis la semejanza de su imagen, y, por dar la semejanza de la vuestra, dais vuestro espíritu para conservar el nuestro. ¡Venid, oh, santo Espíritu!, que sin vuestra lumbre no hay ojos que vean, sin vuestro amor no hay corazón que ame. ¿Quién os trae a la tierra? ¿Quién os llama? ¿Qué veis en ella para venir? ¿Cómo venís a gente que antes merecía el fuego infernal por la sangre derramada del cordero sin mancilla?

¡Oh, Espíritu de verdad, en quien sólo se halla consuelo verdadero!, conozca mi alma la obra de vuestras manos, así en las tribulaciones como en las consolaciones, y no permitáis que sea de aquellos que ni conocen al Padre ni al Hijo, ni de los que persiguen a quien les dice las verdades y manifiesta vuestros misterios; antes os suplico me deis fortaleza siendo perseguido por la verdad de vuestra Iglesia Romana, y pues sois don de Dios, dadme lengua que os alabe, oídos que os oigan, paladar que os guste, entendimiento que os obedezca, corazón que os ame, y memoria que os tenga siempre presente, para que de esta manera se cumpla en mí aquella admirable promesa: Vendremos a él, y haremos mansión dentro de él. Amén.


San Francisco de Borja


asasa

 

¡OH, ALTÍSIMA TRINIDAD!


¡Oh Altísima, Clementísima, Benignísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, un solo Dios verdadero, enséñame, enderézame y ayúdame, Señor, en todo!

¡Oh Padre todopoderoso, por la grandeza de tu infinito poder, asienta y confirma mi memoria en Ti e hínchela de santos y devotos pensamientos!

¡Oh Hijo Santísimo, por la eterna sabiduría tuya, clarifica mi entendimiento y adórnalo con el conocimiento de la suma verdad y de mi extremada vileza!

¡Oh Espíritu Santo, amor del Padre y del Hijo, por tu incomprensible bondad, traspasa en mí toda tu voluntad y enciéndela con un tan grande fuego de amor que ningunas aguas la puedan apagar!

¡Oh Trinidad Sagrada, único Dios mío, y todo mi bien! ¡Oh si pudiese yo alabarte y amarte como te alaban y te aman los ángeles! ¡Oh si tuviese yo el amor de todas las criaturas, cuan de buena gana te lo daría y traspasaría en Ti, aunque ni éste bastaría para amarte como Tú mereces!

Tú solo te puedes dignamente amar y dignamente alabar, porque Tú solo comprendes tu incomprensible bondad, y así Tú solo la puedes amar cuanto ella merece, de manera que en solo ese divinísimo pecho se guarda justicia de amor.


San Pedro de Alcántara

 

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