Adoración de los pastores
«Había en la misma comarca unos pastores que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el ángel del Señor: la gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor. El ángel les dijo: "No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido boy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor. Y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre". Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño, lodos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme a lo que se les había dicho» (Le 2,8-20).
El texto de la adoración de los pastores está lleno de ideas teológicas y de resonancias de textos bíblicos similares.
A los pastores en tiempos de Jesús se les consideraba transgresores de la ley, pues estaban siempre en los campos, sin poder acudir a los ritos legales. Tenían fama de ladrones que se robaban unos a otros la leche y la lana de sus rebaños. Debido a su trashumancia permanente por el desierto de Judea, donde escasea tanto el agua, estaban sucios.
Hoy los peregrinos en Tierra Santa ven a los pastores cuidando los rebaños en parecidas condiciones a las de nace dos mil años. Eran gente de baja y humilde condición. Por eso Dios se les revela; y ellos, entendiendo como nadie el anuncio de los ángeles, se encaminan presurosos a rendir adoración al Niño Dios, «envuelto en pañales».
María, al ver postrados a los pastores, entiende que el niño del pesebre es Hijo de Dios, el Dios de los niños, los sencillos y los pobres. Los pastores están admirados de lo que ven sus ojos.
Ser humildes siempre lleva a Jesús. Quien no sabe asombrarse y admirar el misterio de Dios no ha creído de verdad en Jesús. Adoremos al Niño Dios con el gozo y simplicidad de los pastores.
Adoración de los Pastores
Giacomo Cavedone