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El verbo hecho carne

«En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios... Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En la Palabra estaba la vida... Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros...» (Jn 1,1-18).

 

Es gran misterio de re el que un Dios eterno se haga nombre por amor al nombre para comunicarle su vida divina. Verbo (del latín verbum), en filosofía, sería el conocimiento concebido pero aún no vertido ni expresado en la pala­bra. En teología sería más apropiado y exacto llamar Verbo, antes que Palabra, a la segunda persona de la Santísima Trinidad. El Verbo hecho «carne» es el don infinito con que Dios habla y se da a los nombres en su Palabra.

•  El Verbo aparece como ser eterno y personal, preexistente y anterior a la creación del mundo (Jn 1,1-2).

• Aparece luego como coprotagonista en la creación del mundo (Jn 1,3). Es el Verbo cósmico de la creación que, al nacerse Palabra, es el Cristo cósmico de la encarnación y redención.

•  El Verbo o viene a la tierra, naciéndose carne y poniendo su morada entre nosotros, para nacernos «hijos de Dios» (Jn 1,12). Del Verbo de Dios el nom­bre recibe la «vida» que le da «la filiación divina». La palabra «carne» se opone a aquellos que negaban la realidad humana de Cristo.

•  El Verbo hecho carne es el lugar de encuentro de Dios con el nombre. El judío tenía el templo como lugar de encuentro con Yavé. El cristiano tiene como lugar de encuentro, siempre abierto a todos, al Verbo hecho carne.

Alegría y gozo permanentes, pues estamos salvados en Cristo. Todos los bienes nos han venido con él. El es la vida, nuestra vida de hijos de Dios.

«Dios —como enseña san Juan de la Cruz— nos ha dicho todo en una sola Palabra»: la Suya. Esta es la única Palabra digna de ser escuchada y acogida, amada y transmitida hasta perder la propia vida por ella.

En el Verbo encarnado se iluminan (el Verbo o es la luz verdadera: Jn 1,9) los grandes enigmas del nombre: el dolor, la muerte, el pecado, la vida ultraterrena.


La Anunciación

La Anunciación

El Greco

Museo Thyssen Bornemisza (Madrid)

 

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