Huida a Egipto y muerte de los Inocentes
«El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; estáte allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarle". El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, se retiró a Egipto y estuvo allí hasta la muerte de Herodes» (Mt 2,13-15).
En el libro de Vita Christi dice Fray Luís de Granada acerca de este pasaje con esa unción tan especial en él: «Aquí puedes primeramente considerar cuál sería el sobresalto que la Virgen recibiría con esta nueva, viendo que un rey tan poderoso andaba en busca del Hijo que ella tanto amaba, para matarlo, y cuan ligeramente se levantaría y desampararía toda esa pobreza que tenía, por poner en cobro aquel tan precioso tesoro, y qué lágrimas de compasión iría derramando por todo aquel camino sobre el rostro del Niño que en sus virginales brazos llevaba, viendo cómo ya comenzaban a cumplirse las profecías dolorosas de aquel santo anciano Simeón, que eran las persecuciones y trabajos que aquel Señor había de padecer.
Mira también cuál sería la vida y los trabajos de aquella Señora todos aquellos años que estuvo en tierra de gentiles: donde veía adorar piedras y palos en lugar del verdadero Dios, y donde tan poco refrigerio bailaría entre gente pagana para todas las necesidades que se le ofreciesen, especialmente siendo ella extranjera y pobre...
Y juntamente con esto considera cuan temprano comenzó este Señor a padecer destierros, y persecuciones, y contradicciones del mundo: para que por aquí entiendan los que fueren miembros suyos y participaren su mismo espíritu, que no han de esperar menos del mundo del o que el Señor de ellos esperó. Y así también entiendan que, como después de nacido Cristo no faltó un Herodes que lo persiguiese, así después de haber nacido El espiritualmente en nuestras ánimas, no han de faltar muchos otros Herodes que le persigan y le quieran matar en ellas, para que no viva en nuestro corazón» .
Hoy, como ayer, la soberbia y la prepotencia hacen víctimas inocentes. Pidámosle a Jesús y María que nos ayuden a defender los derechos, la paz y la vida no sólo de los niños, sino de todos los hombres.
La Huida a Egipto
Alessandro Turchi
Museo del Prado (Madrid)