La fraternidad
«Todos vosotros sois hermanos» (Mt 23,8).
El judío del Antiguo Testamento llama hermano sólo al que pertenece a su pueblo, el pueblo de la Alianza. Jesús, en cambio, invita a vivir el amor sin barreras.
Jesús ensancha la concepción de la fraternidad según la entendían los fariseos y la misma ley de Moisés. El texto de Mateo 5,21-48 expresa con toda rotundidad esta idea. Así: hermano es también el ofensor perdonado (Mt 18,21-24). Es igualmente hermano el que peca y al que no debemos juzgar... mirando la paja en el ojo ajeno... (Mt 7,1-5). Hermanos somos toaos, según aquello de Jesús: «Cuando oréis, decid: Padre nuestro del cielo...» (Mt 6,9).
¿Cuáles son los fundamentos de la fraternidad?
La paternidad de Dios. La revelación de Jesús nos descubre que Dios es nuestro Padre. Los que tenemos al mismo Dios por padre, consecuentemente somos hermanos entre nosotros. Jesús nos habla con frecuencia de Dios como Padre de los hombres (por ejemplo, la parábola del Hijo pródigo).
La presencia de Cristo entre nosotros dinamizando nuestras relaciones con el Padre del cielo y entre los mismos hermanos. Jesús tuvo como gran empeño hacer de sus discípulos una comunidad de hermanos: «Todos vosotros —les decía— sois hermanos».
La acción del Espíritu Santo, que nos santifica haciéndonos hijos de Dios y verdaderos hermanos.
La fraternidad es necesaria para construir el reino de Dios.
El construir la fraternidad es el gran anhelo del Padre, la enseñanza nueva del Hijo y la acción permanente del Espíritu. Construir la fraternidad es muy trabajoso (¡es tan fácil dejarse llevar por el individualismo egoísta que destruye toda fraternidad...!), pero es tan admirable y fascinante, que todos deberíamos poner todos los esfuerzos, cercenar los corazones y tenerlo esto como objetivo polarizador en nuestro caminar en el seguimiento de Jesucristo.
«¡Mirad cómo se aman!», decían en las primeras comunidades. ¡Ved qué bueno y gozoso es vivir los hermanos unidos! ¡Y qué mitos más incomparables produce en el pueblo el maravilloso espectáculo de la fraternidad, sobre todo la fraternidad vivida entre sus pastores!

La Virgen de la ternura
Monasterio de la Benedictinas de la Natividad de N. S. J.