La dieta del Dr. Dukan

 

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La mujer samaritana

Jesús llega a una ciudad de Samaría, llamada Sicar. Se sienta junto al pozo de Jacob, pues está cansado del largo camino. Era la hora de sexta. Los discípulos, mientras tanto, se habían ido a la ciudad a comprar comida.
Allá llega una mujer de Samaría a sacar agua del pozo. Y comienza uno de los diálogos más bellos que se leen en todo el evangelio.
Jesús: Dame de beber.
Samaritana: ¿cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).
Jesús: Si conocieras quién es el que te pide de beber, le pedirías tú a él y él te daría agua viva.
Samaritana: ¿De dónde vas a sacar esa agua viva?
Jesús: El que beba de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le voy a dar, no volverá a tener sed.
Samaritana: Dame de esa agua para que no tenga más sed.
Jesús: Ve a llamar a tu marido y vuelve con él acá.
Samaritana: No tengo marido... Sé que tiene que venir el Mesías; cuando venga él nos lo enseñará todo.
Jesús: Soy yo, el mismo que habla contigo.
La samaritana se fue al pueblo y le dijo a la gente: Venid a ver a un nombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿no será el Mesías?
Los samaritanos creyeron en Jesús por las palabras de la mujer.
Enseñanza: el hecho capital de la vida de aquella mujer es que encontró a Jesús. Ella ni sabía ni podía levantarse de su pecado. Jesús dio el primer paso.
Los encuentros con Jesús siempre abren caminos de amor y conversión. Al descubrirle Jesús su mesianidad, la mujer se convierte en mensajera y apóstol para los de su pueblo.
Fuimos creados a imagen de Dios y fuimos creados para El. La mujer no encontrará su realización ni en un trabajo social, ni en un puesto de relevancia, ni en el mismo hogar con su marido y sus hijos. Sólo la encontrará en una relación de amistad y en el seguimiento de Cristo. Porque sólo Jesucristo, camino, verdad y vida, llena de gozo, de serenidad interior y de felicidad.

 

 

Jesús y la samaritana

Jesús y la samaritana

Il Guercino

Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid)

 

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