La dieta del Dr. Dukan

 

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Liberación del endemoniado de Gerasa

«Llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un nombre poseído por un espíritu inmundo que vivía en los sepulcros y a quien ya nadie podía sujetarlo ni siquiera con cadenas...» (Me 5,1-20; Mt 8,28-34; Le 8,26-39).

 

Hay una influencia demoníaca ordinaria que induce al hombre a caer en la tentación y cometer un mal moral. Jesús mismo aceptó ser tentado por el diablo. La posesión diabólica es el erecto más grave. El demonio, en cierto modo, se apodera del cuerpo —no del alma—, según el Señor se lo permite, e incluso de sus facultades, como en el caso que nos ocupa. En la vida del santo Cura de Ars se cuenta que el demonio le molestaba con ruidos y golpes horrorosos, que se oían en toda la casa parroquial. La Iglesia tiene un Ritual para exorcizar y liberar del demonio y su posesión cuando cree que alguien tiene signos evidentes de posesión diabólica. Hay muchas creencias e ignorancias sobre Satanás que no son ciertas. Es bueno purificar la mente.

Al desembarcar en el territorio pagano de Gerasa, el texto sagrado nos presenta a Jesús como Mesías que viene a dar la libertad a los «oprimidos por el diablo». El endemoniado de Gerasa, que vive entre los sepulcros, es innominable, da gritos y está lleno de inmundicia, es imagen plástica del mundo pagano al que Jesús, el compasivo samaritano, se acercó para iluminar «a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte». Es la lucha de Jesús contra el mundo del pecado y del mal. Era legión el número de demonios que echó del poseso, y legión son las tuerzas del mal. Aquel que vivía entre las tumbas, abandonado de su familia y marginado de la sociedad, es imagen del pecador, de todo el mundo pagano, que necesita para salir de su postración el poder omnipotente y misericordioso de Cristo.

¡Qué compasión sentiría Jesús, el más bello entre los hijos de los hombres! Jesús es invitado a abandonar el poblado por los paisanos del endemoniado; pero este quedó como evangelizador, dispuesto a publicar a todos las maravillas que el Señor había hecho con él.

Cuenta también tú las maravillas que el Señor ha hecho contigo por su misericordia.

 

Curación del endemoniado de Gerasa

Curación del endemoniado de Gerasa

William Hole

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