La dieta del Dr. Dukan

 

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Parábola de la higuera estéril

«Un nombre tenía una higuera plantada en su viña, fue a buscar fruto en ella y no lo encontró...» (Lc 13,6-9).

 

La vida se nos ha regalado para producir frutos de vida eterna. No siempre el Señor encuentra estos frutos. Hay quien se dedica toda su vida a producir frutos para sí, pero no para Dios. Dios se queja de ellos. Se queja de nosotros.

En el Antiguo Testamento ya aparece esta queja del Señor acerca de Israel, su pueblo. Fue a buscar frutos de la higuera y no los encontró. Igualmente fue a cosechar los frutos de la viña (del pueblo de Israel) y encontró sólo agraces. Nunca más producirán fruto esa higuera y esa viña porque serán arrancadas por no producir frutos de justicia y santidad.

En el Nuevo Testamento aparecen dos pasajes sobre la higuera muy significativos y de lógica aplicación a nuestra vida espiritual.

• Mt 21,19. Jesús sintió hambre yendo de camino. Fue a buscar el fruto de una higuera y no lo encontró. Sólo hojas. La maldijo, y al punto se secó. Los discípulos, asombrados, le dijeron: «¿Cómo es que la higuera se ha secado de repente?». Jesús les contestó: «Si tuvierais fe en la oración, hasta los montes podríais arrojar al mar».

• Lc 13,6-9. Es la parábola propiamente tal. El dueño fue a recoger el fruto de la higuera y no lo halló. «Córtala», le dijo al viñador. Este, a su vez, le replicó: « Déjala un año más; yo cavaré y la abonaré; si no da fruto, la cortas al año que viene».

La viña es el corazón del nombre. Del corazón del nombre pueden surgir frutos abundantísimos de buenas obras, pero también pueden salir hurtos, iras, falsedades...

¿Será este año un año más de gracia que el Señor me ha concedido para dar frutos de buenas obras, obras de vida eterna?

 

Parábola de la higuera
Parábola de la higuera

William Hole

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