Segundo período: procesos en masa
En el siglo III cambia el cuadro general de las persecuciones. Hasta entonces no se había tratado de grandes represiones organizadas por el gobierno imperial, sino que los jueces individuales dictaban sentencias también individuales, a instancia de un acusador y bajo la presión de la opinión pública, que en algunos lugares, como en Lyon y Esmirna, se mostraba particularmente hostil a la nueva doctrina. En el siglo III, en cambio, son los emperadores los que desencadenan persecuciones en gran estilo, mientras que se aplacan los sentimientos hostiles del pueblo. Apenas se producen ya acusaciones privadas. Por consiguiente, en el siglo III se puede distinguir claramente entre los distintos períodos de persecución, que es ahora mucho más encarnizada, y las épocas intermedias de relativa tranquilidad.
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