«Devotio Moderna»
Una especial dirección de la vida religiosa, que con el tiempo fue extendiéndose en círculos cada vez más amplios, fue lo que los contemporáneos llamaron devotio moderna. Como sus iniciadores hay que considerar a los canónigos Gerardo Groot, de Daventer († 1384) y su discípulo y sucesor Florencio Radewijns († 1400). Las comunidades de sacerdotes que fundaron, al estilo de una orden, tomaron el nombre de «hermanos de la vida común» o también Fraterherren.
La «devoción moderna» no consistía en una espiritualidad selecta y exclusivista, en el sentido de un movimiento pietístico distinto e incluso opuesto a las demás corrientes de piedad, sino que más bien se caracterizaba por la aplicación de un método sencillo y severo a los afanes de perfección y sobre todo a la interiorización de la vida religiosa. No presupone almas particularmente distinguidas por la gracia, a las que todo les viene dado desde arriba, sino personas corrientes que aspiran a profundizar su vida interior gracias a un empeño humilde y minucioso.
Una posición afín a la devotio moderna estaba representada por el canciller de la Sorbona, Juan Gerson († 1429), famoso por su actuación en el concilio de Constanza, y por el cartujo belga Dionisio Ryckel († 1471), escritor de una fecundidad poco común. Pero el mejor campo de difusión de la devotio moderna fueron las antiguas órdenes, de las que surgió un gran número de congregaciones reformadas.
Discípulos de Gerardo Groot fundaron en 1386 la colegiata de canónigos de san Agustín en Zwolle, que cien años más tarde estaba a la cabeza de una congregación de ochenta y seis conventos masculinos y varios femeninos. En Italia Ludovico Barbo, pariente de Paulo II, fundó en 1412 en Santa Justina de Padua una congregación benedictina reformada, que sirvió de modelo para la de Valladolid (1450), la cual con el tiempo se extendió a todos los monasterios benedictinos españoles. Congregaciones similares fueron en Alemania la de Kastl en el Alto Palatinado (1404), la Unión de Melk (desde 1418) y la de Bursfeld, cerca de Gotinga (1439).
En general Alemania desempeñó, en los siglos XIV y XV, un papel directivo en la vida religiosa, y de un modo especial en los Países Bajos, que entonces formaban parte del Imperio alemán. Alemanes fueron los tres grandes escritores místicos del siglo XIV, el maestro Eckhard, turingio († 1326), el estrasburgués Juan Tauler († 1361) y el suabo Enrique Suso († 1366), los tres de la orden de santo Domingo.
De Kempen (Kempis), en el Bajo Rin, procedía Tomás Hemerken, discípulo de Radewijn, que luego ingresó en el convento de Agnetenberg cerca de Zwolle († 1471). Si es éste el autor de la célebre Imitación de Cristo, el libro de devoción aún hoy más leído de la literatura cristiana, o si fue sólo su difusor, es cuestión que no puede darse todavía por resuelta de un modo convincente.