Época del humanismo y del renacimiento
El acontecer humano que constituye el objeto de la Historia, prosigue incesantemente su curso, de año en año, de generación en generación, de siglo en siglo: mucho es lo que cambia, y mucho lo que permanece, sin que jamás ocurra una detención, sin que jamás venga un año o un decenio del que pueda decirse que en él termina un período y empieza otro nuevo.
Cualquiera que sean los períodos en que dividamos el decurso de la historia, sean breves o largos, se tratara siempre de fases de transición, en las que lo nuevo se mezcla con lo viejo. De ahí que tampoco nos sea posible fijar con precisión cuándo termina la Edad Media y cuándo empieza la Moderna. Ideas e instituciones hay, típicamente medievales, que perviven hasta el siglo XVIII y aún más allá, mientras que algunas de las innovaciones que han contribuido substancialmente a la configuración de los tiempos modernos, tienen ya sus raíces en el siglo XIII.
Por otra parte, no es posible negar que hay ciertos períodos en los que el cambio procede a un ritmo más rápido que en otros, en los que mucho de viejo decae para dar paso a mucho de nuevo, Pues bien, uno de estos tiempos es sin disputa el período que va de mediados del siglo XV a mediados del XVI.