Calixto III (1455-1458)
Ya durante el pontificado de Nicolás V la atención de todos estaba puesta en el Oriente. A las graves derrotas sufridas por los húngaros en Varna (1444) y en Amselfeld (1448) siguió en 1453 la conquista de Constantinopla por los turcos.
En el conclave los cardenales estuvieron a punto de elegir al cardenal griego Besarión, que sin duda hubiera sido un papa del más alto mérito, pero al fin se decidieron por el español Alfonso Borja, que era un político de amplios horizontes.
Calixto III envió a Hungría al eminente cardenal Carvajal, con refuerzos militares. Con él se fue también el ardiente franciscano Juan de Capistrano. Con su ayuda los húngaros, mandados por Juan Hunyady, obtuvieron sobre los turcos una brillante victoria en Belgrado, la cual, sin embargo, no consiguió frenar su avance por mucho tiempo.
Estos méritos de Calixto III están empañados por la pésima herencia que dejó a la Iglesia, al nombrar cardenal a su disoluto sobrino Rodrigo Borja, el futuro Alejandro VI.