Las elecciones papales bajo la influencia de Hildebrando
Por primera vez en largo tiempo, después de la muerte de Víctor II hubo una elección papal puramente eclesiástica. Bajo la influencia de Hildebrando, fue elegido el abad de Montecasino, Federico de Lorena, con el nombre de Esteban X. De todos modos, Hildebrando no quería provocar disgustos en la corte, y solicitó posteriormente la aprobación de la emperatriz viuda, que regía el Imperio durante la minoridad de Enrique IV.
Esteban X fue el primer cluniacense que ascendió a la silla de san Pedro. Estaba rodeado de prestigiosos cardenales: Humberto, obispo de Silva Cándida, que en tiempos había acompañado a Esteban X en la legación a Constantinopla contra Miguel Cerulario; Anselmo, obispo de Luca; Esteban de san Crisógono, también cluniacense; el longobardo Dauferio o Desiderio, un benedictino de Cava y sucesor de Esteban como abad de Montecasino. Esteban añadió a éstos el prior de Fonte Avellana, Pedro Damián, al que nombró obispo de Ostia. Pero sobre todos descollaba Hildebrando, que en 1059 fue nombrado archidiácono de la santa Iglesia.
Volver al índice