Las diócesis
En los siglos XI y XII se crearon muchas nuevas sedes episcopales, de modo que en el siglo XIII la Iglesia contaba en total con más de quinientas diócesis. De ellas un número desproporcionadamente grande estaban en Italia, sobre todo en el sur, donde por así decir se sobreponían dos capas distintas de circunscripciones: las viejas diócesis, procedentes aún de la época romano-bizantina, y las nuevas, fundadas por los normandos. A las antiguas sedes metropolitanas de Nápoles, Bari, Brindis, Capua, Amalfi, Salerno, Benevento, se añadieron en el siglo XI como provincias eclesiásticas Otranto, Reggio, Sorrento, Tarento, Trani, Cosenza, Acerenza, Coriza y Manfredonia, y en el siglo XIII las tres sicilianas de Palermo, Mesina y Monreale. Las numerosas diócesis del centro de Italia dependían directamente de Roma. En el norte había las cuatro grandes y antiguas provincias de Milán, Ravena, Aquilea-Grado y Aquilea, a las que vino a añadirse en el siglo XI Pisa. En Cerdeña, que fue arrebatada en el siglo XI a los árabes, surgieron tres circunscripciones eclesiásticas: Cagliari, Sassari, Oristano.
En Francia, las antiguas provincias de los siglos V y VI quedaron inalteradas o poco menos: Arles, Vienne, Lyon, Besançon, Sens, Burdeos, Tours, Reims, Ruán, Bourges, a las que se añadió Auch en el siglo IX.
España, que desde la decisiva batalla de las Navas de Tolosa en 1212 y las subsiguientes conquistas de Fernando III volvía a estar regida por soberanos cristianos, con la excepción del reino de Granada, había restablecido sus antiguas sedes metropolitanas de Tarragona y Toledo, así como la de Sevilla, reconquistada en 1248 y donde en los últimos cien años se había interrumpido la sucesión episcopal. La antigua sede metropolitana de Mérida fue trasladada a Santiago de Compostela. En Portugal en 1104 se erigió la nueva sede arzobispal de Braga.
En Inglaterra había dos arzobispados: en el Sur Canterbury, con más de veinte diócesis sufragáneas, y en el norte, York. Pertenecían también a York las nueve diócesis escocesas, hasta que Clemente III las separó de su metropolitana y las sometió directamente a Roma.
En Irlanda, el arzobispado de Armagh fue dividido en 1152 en cuatro provincias eclesiásticas: Armagh, Cashel, Dublín, Tuam.
Escandinavia tenía tres arzobispados, Lund en suelo sueco, que desde 1104 era la metrópoli de las ocho diócesis danesas, Drontheim en Noruega desde 1152, y Upsala en Suecia desde 1164. Las diócesis bálticas, en el recién cristalizado territorio de la Orden Teutónica, no fueron establecidas hasta el siglo XIII. La sede metropolitana era Riga (1251), las sufragáneas Semgallen (Selburg), Curlandia (Pilten), Samland (Fischhausen), Ermland (Frauenburg), Pomerania (Riesenburg), Kulm y Marienwerder.
La provincia eclesiástica de Polonia, establecida en el año 1000, comprendía en el siglo XII, además del arzobispado de Gnesen, siete diócesis, entre ellas Breslau.
Hungría tenía, también desde principios del siglo XI, dos arzobispados: Gran y Kalocsa, con diez sufragáneas.
En Dalmacia la antigua metrópoli de Salona había sido trasladada ya en el siglo VII a Espalato. En el siglo XII se creó como nueva circunscripción eclesiástica Zara, en la que entraban los pequeños obispados de las islas dálmatas, pertenecientes a Venecia.
En Alemania, la provincia mayor era, con mucho, Maguncia. Pertenecían a ella los obispados de Worms, Espira, Estrasburgo. Constanza, Chur, Augsburgo, Eichstatt, Würzburgo, Halberstadt y Hildesheim, así como todo Bohemia y Moravia, con las diócesis de Praga y Olmütz. Incluida en este territorio y dividiendo la provincia de Maguncia en dos partes desiguales, había la diócesis de Bamberga, fundada por Enrique II, que dependía directamente de la Santa Sede. A la provincia eclesiástica de Colonia pertenecían Münster, Osnabrück y Minden, así como Utrecht y
Lieja, y desde 1169 también Cambrai. Tréveris tenía como sufragáneas Metz, Toul y Verdún.
El obispado de Magdeburgo, fundado por Otón I en 968, tenía como sufragáneas Havelberg, Brandenburgo, Meissen, Naumburg-Zeitz y Merseburgo, establecidas todas en el siglo X. Del arzobispado de Bremen dependían los obispados fundados en el siglo XII de Lübeck, Ratzeburg y Schwerin.
La sede metropolitana para el sureste de Alemania era, desde 798, Salzburgo. De ella dependían las antiguas diócesis bávaras de Ratisbona, Passau, Frisinga y, en el Tirol, Brixen. A ellas vino a añadirse Gurk (Carintia) en el siglo XI, Seckau (Estiria) y Lavant (Carintia) en el siglo
XIII. El obispado de Chiemsee fue establecido en 1215.
En total, tenía Alemania en el siglo XIII seis provincias eclesiásticas con cuarenta y tres diócesis.
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