¿Cómo hacer un curriculum vitae?
Búsqueda personalizada

 

Oraciones Temas

Fundación de nuevas órdenes

 

linea

El nombre de Paulo III va ligado a la oleada de nuevas órdenes de clérigos regulares, como el de Inocencio III lo está al movimiento mendicante. Ya en tiempos de León X había surgido en Roma una hermandad de sacerdotes y seglares piadosos, con el nombre de «Oratorio del Amor divino», que tenía su centro en la pequeña iglesia de san Jerónimo de la Caridad, aún hoy existente.

El propósito principal de estos hombres era difundir la práctica de la comunión frecuente, que entonces era casi desconocida. Círculos análogos se formaron en el norte de Italia, en Verona, Vicenza, Brescia, Venecia. Muchos de los hombres surgidos de estos grupos figuraron entre los más destacados paladines de la restauración en Italia: Juan Mateo Giberti, que desde su puesto de obispo dé Vicenza actuó como celoso reformador mucho antes del concilio de Trento, y al que Carlos Borromeo tomó más tarde como modelo; Lippomano, un escritor popular muy leído y también obispo de Vicenza y luego de Bérgamo; el piadoso humanista Juvenal Manetti; los cardenales Sadoleto y Carafa, y finalmente san Cayetano de Tiene.

El Oratorio del Amor divino no era una orden propiamente dicha, ni tenía una organización fija. Pero Cayetano y Carafa sí fundaron una orden auténtica, y de un tipo totalmente nuevo: sacerdotes que se entregaban a la cura de almas, sin someterse a las prácticas y rigores monacales y apenas distinguiéndose exteriormente de los sacerdotes seculares que hacían vida en común.

Se llamaron simplemente «clérigos reformados» o «clérigos regulares». Más tarde, cuando Carafa fue obispo de Chieti, la antigua Theate Marucinorum, se adoptó la costumbre de dar el nombre de «teatinos» a los adeptos de la orden del obispo de Theate. La nueva orden fue aprobada en 1525 por Clemente VII, y se reveló eficaz ya sólo por el ejemplo que daba de una vida estrictamente clerical. El nombre «teatino» se convirtió en programa, en consigna, y los espíritus mundanos hablaban de «teatinismo» en el sentido de «beatería».

Aconsejado por Carafa, san Jerónimo Emiliani fundó en el norte de Italia una orden similar de clérigos regulares, que de una pequeña ciudad cercana a Bérgamo tomó el nombre de «somascos». Paulo III la aprobó en 1540. Mayor importancia obtuvo una nueva orden de clérigos, fundada en Milán por san Antonio Zaccaría, conocida por «barnabitas», del nombre de su primera iglesia; Paulo III la aprobó en 1535.

 

Volver al índice