La dieta del Dr. Dukan

 

Oraciones Temas

Julio III (1550-1555)

 

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El conclave subsiguiente a la muerte de Paulo III constituyó una decepción para los reformistas. El cardenal Monte, que después de una encarnizada pugna de los partidos políticos, el imperial y el francés, fue elegido como candidato de transacción, no era ninguna figura ideal, sino un hombre mundano y amigo de los placeres.

Ya desde el comienzo provocó un gran escándalo al nombrar cardenal a un licencioso muchacho de diecisiete años de su servidumbre, llamado Inocencio del Monte, lo cual dio lugar a las peores murmuraciones. Los paladines de la reforma, Carafa, Pole y otros, protestaron enérgicamente, pero en vano.

Con todo, Julio III comprendió que debía seguir por el camino desbrozado por Paulo III. Sus demás nombramientos de cardenales fueron acertados, protegió a los jesuitas e incluso consiguió vencer las dificultades que se oponían a la continuación del Concilio de Trento.

En dos sesiones fueron aprobados los importantes decretos dogmáticos sobre la eucaristía y el sacramento de la penitencia. Pero la asamblea tuvo que ser disuelta de nuevo, al surgir un nuevo conflicto entre el emperador y el rey de Francia, provocado por la rebelión del elector de Sajorna.

 

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