La dieta del Dr. Dukan

 

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Alemania después de la paz religiosa de Augsburgo

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La mayoría de los príncipes protestantes había ya hecho uso del derecho de decidir la religión de sus súbditos, por lo que fueron muy pocos los cambios aportados a la situación general por la paz de Augsburgo de 1555. De todos modos, el protestantismo conquistó aún algunos nuevos territorios. El Palatinado se reformó en 1556, Baden-Durlach en 1556, Brunswick-Wolfenbüttel en 1568. Todo cambio de gobierno podía traer consigo un cambio de religión. Así Baden-Baden volvió a ser católico en 1569, y el Palatinado hasta fines del siglo XVI cambió cuatro veces entre las confesiones luterana y reformada.

Aunque en la paz de Augsburgo se había estipulado, en virtud del llamado reservatum ecclesiasticum, que el derecho de reforma no se extendía a los principados eclesiásticos, los territorios de las antiguas provincias eclesiásticas de Magdeburgo y Bremen quedaron definitivamente perdidos para la Iglesia. En Colonia el arzobispo Hermann von Wied (1515-1546) había ya intentado reformar el principado, pero se estrelló contra la resistencia del emperador y los católicos.

El arzobispo Gebhard de Waldburg (1577-1583) repitió el intento, pero fue expulsado violentamente por Ernesto de Baviera, al que el cabildo había nombrado en lugar de aquél. Esta pequeña guerra, llamada «guerra de Colonia», aunque de suyo escasamente importante, representó el alto definitivo puesto a la penetración del protestantismo en Alemania occidental.

En los territorios austriacos, aunque el protestantismo nunca fue introducido oficialmente, los hijos del emperador Fernando I, el emperador Maximiliano II (1564-1576) y su hermano Carlos, archiduque del Austria interior (Estiria, Carintia, Carniola, Gorizia) concedieron tantas libertades a los protestantes, que una gran parte de la población, y con ella casi toda la nobleza inferior, abrazaron la nueva doctrina.

Mayores fueron aún los privilegios que el emperador siguiente, Rodolfo II (1576-1612), hijo de Maximiliano, concedió a los protestantes en Bohemia y Silesia. No se produjo un cambio hasta que el hijo del archiduque Carlos, Fernando II (emperador en 1619-1637), que había heredado de su madre bávara una actitud estrictamente católica, reunió en sus manos los territorios hereditarios de la corona austriaca.

Entretanto, en la Alemania meridional los príncipes que se habían mantenido católicos, habían empezado a hacer también ellos uso del derecho de reforma para restablecer la religión católica en sus territorios. El primero fue Otón Truchsess de Waldburg, como príncipe-obispo de Augsburgo. Siguieron su ejemplo, en 1573, Julio Echter de Mespelbrunn en Wurzburgo; en 1574 Daniel Brendel de Homburg en el electorado de Maguncia, y, entre los príncipes seculares, en 1564 el duque Alberto V de Baviera.

Asustados por este movimiento de contrarreforma, en el año 1608 los príncipes protestantes se juntaron en una «unión» bajo el caudillaje del elector del Palatinado, a lo cual contestaron los católicos, presididos por el duque de Baviera, con la formación de una «liga». Las cosas marchaban directamente hacia la guerra.



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