La dieta del Dr. Dukan

 

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Cambios políticos en europa después de la guerra de los treinta años

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En 1683 los turcos habían sitiado por segunda vez a Viena, pero sufrieron una derrota tan severa, que en los años siguientes las tropas del emperador Leopoldo I (1658-1705) pudieron rechazarlos, hasta muy lejos. A fines del siglo XVII volvían a estar bajo el dominio católico Hungría entera y Transilvania hasta los Cárpatos. Peligroso para la Iglesia fue, en cambio, el progreso de Prusia hasta convertirse en una gran potencia protestante, que se iba incorporando diversos distritos católicos.

Así pasaron a Prusia el ducado de Cleves y el condado de la Marca en 1666, Güeldres en 1715, Silesia definitivamente en 1763. De todos modos, Federico el Grande (1740-1768) procuró dejar inalterada la situación política de los católicos, a pesar de lo cual los papas tardaron mucho (hasta 1788) en decidirse a reconocer formalmente el título de rey que en 1701 había tomado el elector de Brandenburgo.

Las particiones de Polonia, iniciadas en 1772, cuyo resultado final fue colocar bajo dominio ruso la parte mayor de este antiguo reino católico, fueron perjudiciales a la vida eclesiástica. Sin embargo, era ya un cierto progreso desde los tiempos de la Reforma, que los cambios territoriales políticos no significaran sin más ni más cambios en la religión de sus poblaciones.

En cuanto a la Europa occidental, los cambios políticos afectaron sólo a las dinastías católicas. En España, tras la extinción en 1714 de la dinastía habsburguesa, subió al trono la de los Borbones. Por la paz de Rastatt en 1714 los Países Bajos españoles pasaron a Austria, y también Nápoles fue durante un tiempo austriaco (hasta 1735). El avance de Francia hasta el Rin (Estrasburgo 1681) no tuvo tampoco consecuencias inmediatas para la Iglesia.



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