La dieta del Dr. Dukan

 

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Colonización de Brasil

 

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Cuando en el tratado de Tordesillas en 1494 se fijó la línea de demarcación entre los dominios españoles y los portugueses, nada se sabía aún de la existencia del Brasil, es decir, se ignoraba que en las tierras descubiertas en el lejano Occidente, que se creían ser parte del Asia, había un gran saliente continental que, por su extensión hacia el Este, había de caer dentro de la zona reservada a los portugueses. La cosa no se puso en claro hasta la expedición de Cabral en 1500.

Sin embargo, por el momento Portugal se contentó con hacer constar sus derechos de soberanía sobre el territorio recién descubierto. Aunque algunas ciudades son de fundación muy antigua (Recife, Pernambuco, en 1525, Bahía, en 1549, en el Norte; Río en el centro, fundado la primera vez por los portugueses en 1556 y de nuevo por los franceses en 1565; en el sur, San Vicente en 1532 y São Paulo en 1554), una inmigración de cierto volumen no se produjo hasta mediados del siglo XVII, después de la definitiva expulsión de franceses y holandeses. Pero la tierra madre con sus dos millones escasos de habitantes, no disponía de ningún exceso de población para su obra colonizadora.

Durante la era colonial el centro de gravedad del Brasil estaba en el norte. Allí se levantaba la ciudad São Salvador da Babia de todos os Santos, corte de los gobernadores, más tarde de los virreyes hasta 1763 y sede del arzobispo. La ciudad de Bahía tenía a principios del siglo XIX cuarenta y cinco mil habitantes (hoy trescientos mil). A fines del siglo XVI la Capitanía entera de Bahía contaba sólo dieciséis mil almas, pero ascendió hasta doscientas mil al término de la época colonial.

Hacia 1800, Bahía y Pernambuco, con sus trescientos mil habitantes, eran con mucho las regiones más pobladas del Brasil. En cambio, Parà (Belem), fundada en 1616, no adquirió importancia hasta el siglo XIX, después que en 1867 se internacionalizó la navegación por el Amazonas (hoy doscientos treinta y seis mil habitantes).

Al sur, Río de Janeiro fue siempre un puerto importante. Su consideración subió cuando en 1763 se convirtió en sede del gobierno. Pero Río no fue nunca un centro de colonización auténtico, pues le falta una llanura litoral y está separado de su interior por montañas de difícil acceso, circunstancia que aún hoy resulta desfavorable. De todos modos, al fin de la época colonial, Río de Janeiro con sus cincuenta mil habitantes era con mucho la mayor ciudad del Brasil, anuncio de la gran urbe de nuestros tiempos.

El centro colonizador del Sur era más bien São Paulo. Esta ciudad, hoy también millonaria, a principios del siglo XIX no tenía más que quince mil habitantes. El viejo puerto de San Vicente hoy ha perdido toda su importancia y ha sido substituido por Santos.

Fue en esta región donde surgió aquella población de mestizos, los paulistas o «mamelucos», como los llamaban los misioneros, cuyas salvajes razzias de esclavos penetraban muy adentro del país y hasta la región del Paraná. En el siglo XVII eran el terror de los indios y de los misioneros, lo que no les impidió desempeñar un destacado papel en la colonización del país, sobre todo cuando al correr de los años se extendieron por todo el Brasil. Las actuales grandes ciudades del sur, Porto Alegre (fundada en 1743) y Río Grande do Sul (1747) no surgieron hasta el final de la época colonial.

Hasta el siglo XIX el Brasil no fue propiamente más que una larga línea costera, ni siquiera continuada, por así decir una línea de islotes de población, y aun no muy grandes. En el interior no existía ninguna frontera política; hasta 1750 no se fijó, en el tratado de Madrid, una frontera occidental, por lo menos sobre el mapa.

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