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El Chilam Balam

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Los Libros del Chilam Balam reúnen antiguos manuscritos indígenas de la zona de Yucatán. Son tres volúmenes que toman sus nombres, respectivamente, de las ciudades de Chumayel, Tizimín y Maní y comparten pasajes comunes con la mitología azteca de la creación.

Aquí aparecen los Bacabs, descritos como cuatro dioses hermanos encargados de sostener el universo desde cada uno de los puntos cardinales para evitar que se venga abajo. Algunos especialistas apuntan que en realidad se trata de un solo y antiguo dios maya, conocido como Pauahtun: un anciano de cuádruple naturaleza que podría personificar a las montañas en las que se apoya el cielo en los cuatro ángulos del mundo maya.

En estos libros se ofrecen nuevos relatos sobre el Diluvio, que se presenta como un hecho importante en la creación, puesto que de él surge directamente el mundo actual. Los protagonistas principales son aquí el dios Ah Muzencab y dos pueblos: los Oxlahun-ti-kú y Bolon-ti-kú (cuyos nombres quizá designan a los habitantes del cielo y del inframundo, respectivamente).

Ah Muzencab y los Bolon-ti-kú provocan el Diluvio al atacar a los Oxlahun-ti-kú y arrebatarles sus insignias y estandartes. En ese momento cae un agua torrencial que, igual que sucede en el Popol Vuh, provoca la destrucción de una raza de hombres previos no inteligentes, aunque no se habla gran cosa sobre ellos.

En   algunas   versiones también se da cuenta de la muerte del gran caimán conocido como Itzam Cab Ain, el Gigantesco Pez Caimán de Tierra que debe su nombre a que soporta toda la tierra sobre sus espaldas (los antiguos orientales aseguraban que era una tortuga de proporciones cósmicas la que aguantaba semejante carga, mientras los griegos personificaron a Atlas para encargarse de esa tarea), como causa directa del Diluvio.

En este caso, el caimán es muerto por los Bolon-ti-kú, que le cortan el cuello alegremente. Además, se afirma que después de las lluvias y las inundaciones, se plantaron cinco grandes árboles (uno en cada uno de los cuatro puntos cardinales, y el quinto en el centro de la Tierra) para sostener el cielo. ¡De nuevo el árbol como elemento estructurador del universo! En las tres crónicas, estos árboles cósmicos se asocian con diferentes pájaros y colores.


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