La dieta del Dr. Dukan

 

Oraciones Temas

El linaje quiche

linea

Cuenta el Popol Vuh que, concluida la creación, las primeras tribus del mundo viven en Tulán Zuiva, elmítico e irrecuperable Lugar de las Siete Cuevas y los Siete Cañones, una especie de Babel subterránea donde cada grupo humano es adoptado por su dios correspondiente. Para el caso de los quichés, su deidad protectora pasa a ser Tohil, origen, además, del fuego.

Cuando los diferentes pueblos parten de Tulán Zuiva a fin de poblar el resto del mundo, lo hacen cada uno en una dirección, pero ya no hablan una sola lengua sino muchas. Mientras los otros siguen su camino, los quichés marchan hacia el oeste (volvemos a toparnos con el enigmático origen de unas gentes que, según el Popol Vuh, «vinieron del este, de más allá del océano, por donde sale el Sol»).

Durante su viaje, ayunan como ofrenda a Tohil para que éste tenga a bien conducirles por el camino adecuado. Tras algunas peripecias, llegan a lo alto del monte Hacauitz. Allí, contemplan la aparición de la estrella de la mañana, Venus. Llenos de júbilo ofrecen incienso al este y poco después aparece el Sol, cuyo rostro era tan caliente que «secó la faz de la tierra. Antes de que el Sol saliera, todo estaba empapado y la faz de la tierra estaba cubierta de lodo antes de que apareciera».

Más sobre lo mismo: ¿reconfortaba a los viajeros ver la salida del astro rey desde las alturas de un monte porque eso suponía que habían conseguido encontrar un lugar seguro tras huir de la ya inundada Atlántida? Como quiera que fuese, los dioses quichés se convierten en ese momento en piedra, junto con las imágenes de poderosos animales como el puma, el jaguar y la serpiente de cascabel. El hombre dispone de una nueva oportunidad para prosperar.


Volver al índice de Historia del Mito