Karuná, la compasión
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Junto con la sabiduría, el ideal básico del maháyána es karuná, la compasión por el sufrimiento existencia!, que inspira la promesa del bodhisattva de hacer de la salvación de todos los seres la condición de su propia salvación. Procede de la plena experimentación de la vacuidad: de hecho, no hay karuná, auténtica identificación de yo en el otro, si no se ha alcanzado la conciencia de la ilusoriedad del propio yo.
Según la doctrina más antigua, las buenas acciones y los pensamientos virtuosos procuraban méritos a quien los realizaba hasta el punto de asegurarle una reencarnación mejor. A principios de nuestra era, algunas corrientes de pensamiento comenzaron a afirmar que los méritos podían ser compartidos con otros y dedicados a la salvación de los familiares muertos.
Esta posibilidad, que en el primer budismo apenas se apuntaba, se convierte en un punto fundamental de la nueva doctrina maháyána. el bodhisattva hace donación de sus infinitos méritos a todos aquellos que creen en él, a fin de que lleguen a la iluminación. Muchas son las vías para adquirir méritos, pero la principal virtud es dana, la generosidad.
Los monjes la practican ofreciendo a todos las ensenanzas de la doctrina de salvación; los laicos, practicando la caridad con los monjes: de este modo, en nombre de la compasión del iluminado, se crea una relación simbiótica entre comunidad monástica y sociedad.