La dieta del Dr. Dukan

 

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El nirvana

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Para el budismo antiguo el nirvana es la experiencia espiritual más elevada, que sólo se puede alcanzar a través de un largo período de conocimiento y de meditación, de control de los sentidos y de iluminación. Es la liberación del samsara, la «extinción» definitiva de ese fluir de elementos llamado «yo». Los primeros textos lo definen como «cesación», «ausencia de sed de vida», «distanciamiento»: «Caducos son los fenómenos, sometidos a las leyes del surgir y del perecer ... Para ellos extinguirse es la felicidad» (Maháparinirvanasütra, VI, 10).

Expresado sobre todo apofáticamente, increado, inalterable, sin principio ni fin, incondicionado, este estado puro más allá del bien y del mal y de cualquier factor que vincule el ser a la corriente de las transmigraciones, esta nada absoluta que supera las etapas más elevadas de la experiencia mística, es el ideal al que hay que tender. El hombre, «sombra empujada por un viento impetuoso que incansablemente reúne y separa sus diversos componentes», podrá, «disipando el deseo, interrumpir el curso del río de la existencia. Comprendiendo el fin de todo lo que está destinado a perecer, podrá reconocer "lo que no ha sido creado"» (Dhammapada, 383).

En el canon no abundan los pasajes sobre el nirvana: subsiste, pues, una profunda ambigüedad al enlazarse dos perspectivas epistemológicas y soteriológicas. Si el samsara se entiende objetivamente como el mundo transitorio que sólo proporciona sufrimiento, entonces el nirvana tiene que ser algo diferente.

La antigua metáfora de la «otra orilla» se hace aquí comprensible, porque recoge una concepción objetivamente «diferente», que sólo se alcanza en el momento de la muerte y de la salida definitiva del ciclo de las reencarnaciones: es el «nirvana completo». El concepto de extinción se hace más profundo hasta convertirse en una realidad de alegría «más allá» de la vida y de la muerte.

Pero si el samsara se interpreta como la condición subjetiva de sufrimiento de la mente ignorante, prisionera en la oscuridad de sus propias ilusiones, entonces el paso del samsara al nirvana adopta el significado de un cambio interior radical. En su condición de estado más depurado de sabiduría, el nirvana no es más que el estado de la mente iluminada. La distinción se vuelve sutil: el nirvana está en el samsara, la salvación no está en la huida de un mundo de sufrimiento, sino en la búsqueda puramente interior hacia la iluminación en esta vida.

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