La dieta del Dr. Dukan

 

Oraciones Temas

Los cuatro «varna» y la organización de la sociedad

linea

Los mitos y los textos védicos más antiguos hablan de una sociedad organizada en tres grupos distintos. Pero ya en el Purusasükta, famoso himno del Rigveda (X, 90), se habla de un cuarto grupo, los südra, que incluye en la jerarquía del sistema a los pueblos indígenas sometidos.

La división de la sociedad en cuatro varna («colores») tiene un fundamento mítico: del desmembramiento del Purusa primigenio, inmolado como víctima sacrificial, surgieron el cosmos y los hombres: de su cabeza se originaron los brahmanes, los sacerdotes, conocedores de los Veda, de sus brazos, los ksatriya, los que detentan el poder, gobernantes y guerreros; de los muslos, los vaisya, los ganaderos, los campesinos y los artesanos; por último, de los pies salieron los südra, los siervos.

La Manusmrti especifica detalladamente las normas y prohibiciones, tanto sociales como religiosas, de cada varna. Los autores de los textos sobre el dharma se inspiran en la lógica de la clasificación cultural y en los conceptos de pureza sacra que la confirman para crear nuevas categorías, cada vez más específicas, con las que organizar la multiforme realidad social (indígenas, extranjeros, artesanos, etc.). Todos estos subgrupos, játi, encuadrados en los varna, son las verdaderas «castas».

Varna y jdti se compenetran y forman una estructura rígida y fuertemente jerarquizada de posiciones sociales, en las que cada individuo halla su lugar, con sus derechos y deberes específicos. Las mujeres no acceden a la sabiduría sagrada de la revelación ni pueden ejecutar actos rituales. Dependen del marido de forma indisoluble e incluso después de la muerte se reunirán de nuevo con él. No pueden acceder a la liberación: renacer mujer, aunque sea en una familia brahmana, significa expiar todavía el propio karman.

Los játi son grupos cerrados en los que dominan, sobre todo para la mujer, las normas matrimoniales de la endogamia de casta. Pero ya desde la época antigua se celebraron matrimonios entre castas, a pesar de las rigurosas prohibiciones. Con los hijos de estas uniones se formó un gran número de «castas mixtas», constituidas por núcleos de personas excluidas del orden social y consideradas avarna, «sin color». Entre los sin casta también se desarrolló un sistema de culto específico, con templos separados y oficiantes propios. Los textos insisten en que la unión más impura es la que tiene lugar entre un varón südra y una mujer brahmana, y que de esta unión procede la capa social más marginada, los «intocables», asprsya.

Ya en los siglos VI-V a.C. maestros espirituales, como Buda y Jiña, rechazaron las castas y predicaron la igualdad; místicos y poetas de la Edad Media lucharon contra un sistema que consideraban responsable de muchas injusticias; Gurú Nának, fundador del movimiento de los sijs, afirmó que las castas eran una locura, y Gandhi llamó a los sin casta harijan («hijos de dios»). Pero el sistema de castas, tan enraizado en el contexto cultural y religioso hindú, ha resistido durante siglos a todos los ataques.

Volver al índice de Historia de las Religiones