La dieta del Dr. Dukan

 

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Las diferentes confesiones

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El catolicismo
El concepto de «católico» aparece por primera vez en un autor cristiano del siglo II d.C., Ignacio obispo de Antioquía (muerto entre los años 107 y 117), que lo aplica a la iglesia instituida por Jesucristo en su conjunto. Con el paso de los siglos, el término fue utilizado para indicar la «recta fe» u ortodoxia. A partir de la Reforma protestante ese concepto se ha empleado en clave confesional para distinguir entre las iglesias surgidas de la Reforma y las iglesias que se adhieren a la iglesia apostólica romana. Esta últimas reconocen en el papa, en su condición de obispo de Roma, al sucesor del apóstol Pedro (considerado el fundador de la iglesia católica) y su jefe universal.
El catolicismo moderno constituye hoy en día la mayor iglesia del cristianismo, difundida por todas partes gracias a la colonización europea y a los subsiguientes movimientos de evangelización y de conquista misionera, especialmente entre las poblaciones indígenas del Nuevo Mundo. La organización de la iglesia es de tipo jerárquico. La unidad de base es la parroquia (generalmente abarca un pueblo o una zona de una ciudad); las parroquias a su vez están reagrupadas en diócesis al mando de un obispo. La catedral, considerada la iglesia principal de la diócesis y sede del obispo, está gobernada por un «capítulo» de canónigos (también sacerdotes) dirigido por un decano. A la cabeza de esta organización se encuentra el papa.
Actualmente, el número de católicos se cifra en unos 884 millones, es decir, el 57 por 100 de todos los cristianos. La mayoría de católicos vive en América Latina (41 por 100), mientras que en Europa vive aproximadamente el 28 por 100. El país que tiene una mayor presencia católica es Brasil, con más de 110 millones de fieles; le siguen Estados Unidos, con más de 67 millones, y México con 66 millones.
Junto a la iglesia latina —denominada así porque antes de la reforma litúrgica propiciada por el Concilio Vaticano II, que introdujo en la liturgia (es decir, en el conjunto de celebraciones de culto que siguen las reglas escritas o consuetudinarias) el uso de las lenguas autóctonas, utilizaba el latín como lengua litúrgica—, llamada también católico-romana, porque está sometida al obispo de Roma, existen las iglesias orientales no ortodoxas, que se caracterizan por la multiplicidad de liturgias y de lenguas. Se definen también como «uniatas», porque a todos los efectos se encuentran en comunión con Roma y solamente mantienen diferencias en el rito, en la lengua litúrgica y en algunos aspectos de la vida eclesiástica, como por ejemplo la posibilidad de matrimonio para los diáconos.
A las iglesias orientales uniatas pertenecen, entre otras, el patriarcado de los coptos católicos y la iglesia de los etíopes católicos. Otras iglesias orientales son las de los sirio-católicos y de los maronitas. Sigue el rito armenio el patriarcado de los armenios católicos, mientras que el rito caldeo es seguido en el patriarcado de los caldeos y en la iglesia de los malabares. Pertenecen al rito bizantino el patriarcado de los melquitas católicos, las iglesias de los búlgaros unidos a la iglesia de Roma, de los griegos católicos, de los húngaros, de los ítalo-albaneses, de los rumanos católicos, de los rusos y de los eslavos.
En el culto católico se reconocen siete sacramentos, que hay que interpretar como signos materiales que los católicos consideran instituidos por el mismo Jesucristo para simbolizar y transmitir dones espirituales (como el pan y el vino en la eucaristía, que transmiten la presencia de Cristo). Para que un sacramento sea válido debe poseer la materia correcta (signo material), la forma correcta (fórmula de administración) y la intención correcta (hacer lo que la iglesia pretende). Esto garantiza la transmisión de la gracia divina que aporta la salvación prescindiendo del carácter personal de quien lo administra (el sacerdote), puesto que los efectos de la recepción dependen de la condición espiritual del receptor. La tradición ha acabado por admitir siete sacramentos. El bautismo se administra generalmente a los niños pequeños. La confirmación, en la que el receptor ratifica las promesas hechas en su nombre por el padrino en el momento del bautismo, transmite una nueva gracia. La penitencia borra los pecados posteriores al bautismo. La extremaunción es una preparación para la muerte. El matrimonio santifica la unión conyugal. El orden sagrado transmite la gracia para los distintos órdenes de ministerio; tras la ordenación, los eclesiásticos disfrutan de un estatuto especial entre los bautizados, que distingue la condición del clero ordenado de la condición de los laicos. En cuanto a la eucaristía, entre los católicos coincide con la celebración de la misa. El protestantismo sólo ha conservado como auténticos sacramentos el bautismo y la eucaristía, mientras que el anglicanismo moderno tiende a admitir la cualidad de sacramento de todos los demás.
En el catolicismo, junto a las Sagradas Escrituras, también es fuente de revelación la tradición, que ha elaborado, transmitido y conservado las doctrinas que emanan de la autoridad del papa directamente iluminado por el Espíritu Santo (los anuncios papales ex cathedra, es decir, emanados de la cátedra apostólica en calidad de pastor supremo y de maestro de toda la iglesia, gozan del privilegio de la infalibilidad), o de los concilios ecuménicos, asambleas oficiales de todos los obispos de la iglesia, considerados válidos e infalibles cuando son convocados y confirmados por el papa (la iglesia católica reconoce veintiuno), o finalmente de la reflexión teológica de los grandes doctores de la iglesia antigua, de lengua griega y latina, los llamados Padres de la iglesia (aunque en esa categoría se incluyen también algunos personajes medievales, como Tomás de Aquino).
La iglesia ha experimentado una continua renovación a través de una serie ininterrumpida de reformas, que han tomado como modelo la comunidad de discípulos de Jerusalén y se han inspirado en sus formas de vida pobre y comunitaria. Este ideal evangélico es el que ha inspirado la creación de numerosas órdenes religiosas que surgieron en el seno de la iglesia, a partir del antiguo monacato, y se multiplicaron sobre todo después de la contrarreforma promovida por el Concilio de Trento.

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