La dieta del Dr. Dukan

 

Oraciones Temas

La teología gnóstica

linea

No existe aún hoy en día un acuerdo ni sobre los orígenes del gnosticismo ni sobre la forma de entender la relación entre el tiempo cristiano y el tiempo no cristiano. Por otra parte, es cierto que los gnósticos cristianos fueron, desde un punto de vista cronológico, los primeros teólogos cristianos, es decir, los primeros pensadores que aplicaron sistemáticamente las categorías filosóficas del pensamiento griego, especialmente en su versión platónica, a la investigación del misterio de la vida divina actuando en el terreno, sólo aparentemente paradójico, de una mitología racional, y construyendo en realidad un sistema teológico especulativamente audaz y profundo.

En cuanto Deus absconditus, el Primer Principio de los gnósticos es Deus en el sentido de sustancia infinita, informe, desconocida, que no puede ser conocida por vía negativa, puesto que no toma ningún tipo de decisiones. Por ello no es casual que se le defina como Prepadre: de hecho, Él no coincide con el ente, sino que lo trasciende, puesto que es su origen y está dotado de una existencia absoluta y exclusiva de la que nadie participa; tampoco es principio de nada ni, mucho menos, padre de un hijo, cosa que lo proyectaría fuera de su perfecta autosubsistencia.

Esta situación de perfecta autosuficiencia se interrumpe en cierto momento. En los textos gnósticos no cristianos, el paso de una economía autosubsistente pero infecunda (y, por lo tanto, considerada virginal) a la economía limitada pero fecunda, abierta hacia el exterior, está descrito míticamente como autocontemplación fecundante del Prepadre, que se ve a sí mismo como en un espejo, identificado con las aguas de vida, la sustancia pneumática femenina que lo rodea eternamente.

De este modo, Él manifiesta a sí mismo su propia semejanza. Se trata de un proceso necesario en sí mismo, de un nacimiento eterno en el sentido de que el Primer Principio precisamente es tal porque contempla eternamente, en virtud de una «mirada» especial, de una «visión» especial, la infinidad de su propia sustancia. En los textos del gnosticismo cristiano, por el contrario, esta ruptura del círculo eterno de la autosuficiencia divina, a través de la cual el Padre genera al Hijo, aparece representada como un acto insondable de gracia, que remite al misterio de la libertad divina.

En virtud de la auto contemplación, el Prepadre genera pues «en su seno» al Hijo y da comienzo con ello a la economía salvadora. La generación del Hijo, «el único capaz de conocer al Padre», coincide de hecho con la manifestación de las potencialidades latentes en la naturaleza divina y que se harán realidad en la formación del pleroma. Por otra parte, las vicisitudes del propio pleroma, que poseen un valor ejemplar, prefiguran los episodios posteriores de extravío y reencuentro del gnóstico.

Volver al índice de Historia de las Religiones