La dieta del Dr. Dukan

 

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Unidad y diversidad

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Desde los tiempos de Mahoma, la comunidad islámica ha tendido a dividirse en varios grupos. En este proceso han influido tanto factores políticos y culturales como teológicos y filosóficos.
Un aspecto importante de este proceso es el llamado sufismo, término con el que generalmente se designa la dimensión mística del Islam. Empezaron a penetrar ideas místicas en el pensamiento islámico a comienzos del siglo primero de la era islámica, cuando en la comunidad musulmana surgió una forma de pietismo ascético. La necesidad cada vez mayor de obedecer a la ley divina, encarnada en el Islam oficial, fue otro de los factores que favoreció la aparición de los místicos y ascetas musulmanes, denominados sufíes. Mediante una vida dedicada al amor y a la pura devoción a Dios, los sufíes desarrollaron una vía espiritual hacia la divinidad, articulada en una serie de estadios de devoción o de estadios de conocimiento. El interés de los sufíes por esta doble vía espiritual desembocó en la doctrina de la anulación del individuo en Dios, sintetizada en la famosa afirmación de al-Hallag (m. 992): «Yo soy la Verdad», en la que «Verdad» es uno de los nombres o atributos de Dios. La idea de que existen varios niveles de devoción y de que sólo una élite puede alcanzar el más elevado introdujo en el Islam el concepto de santidad y la convicción consiguiente, sobre todo entre las clases populares, de que los santos están dotados de poderes especiales.

La tradición sufí se distingue también por sus prácticas. Por ejemplo, mientras que los musulmanes ortodoxos reprobaban el uso de la música en los rituales religiosos, los sufíes de todo el mundo islámico, especialmente de Turquía, Irán y de la región indo-pakistaní, desarrollaron toda una serie de ritos que utilizaban el canto, acompañado de tambores y de otros instrumentos musicales, y la danza.

La división más importante respecto del Islam sunní la representan los chiítas, llamados así porque constituyen «el partido de Alí» (shí'at 'A/í), el primo y yerno de Mahoma. El movimiento político chiíta lo constituyeron quienes defendían que el yerno de Mahoma y sus descendientes (que, a través de su hija Fátima, eran también descendientes de Mahoma) eran los únicos sucesores legítimos del Profeta al frente de la comunidad musulmana. Con el triunfo de las dinastías posteriores de los omeyas y de los abasíes y la constitución del Islam sunní, los chiítas se convirtieron en una comunidad religiosa separada, que acabó situando en Irán el centro de sus actividades.

Los chiítas negaron la doctrina sunní del «consenso» y desarrollaron en su lugar la doctrina de que en cada generación existía un jefe o guía (imán) infalible. Estos jefes eran, pues, la única fuente de autoridad y de liderazgo religioso. Para la mayoría de los chiítas, llamados imamíes o duodecimanos, la línea sucesoria de estos jefes se remonta al duodécimo, misteriosamente desaparecido en el año 878: con éste acabó el imanato y su lugar fue ocupado, en espera de su retorno, por la colectividad de los sabios religiosos chiítas o ulemas. Los actuales ayatólas se consideran a sí mismos los custodios del imanato. Los chiítas han desarrollado además una teología original, comentarios del Corán, su propio sistema jurídico y modalidades especiales de desarrollo de las prácticas de culto.

Los otros chiítas son denominados ismailíes, porque niegan que el séptimo imán fuera Musa al-Kazim y sostienen que fue su hermano mayor Isma'il, que murió siendo niño. Esta secta, nacida en el siglo IX, desarrolló su propia teología, influida por el neoplatonismo e imbuida de gnosticismo. Los ismailíes florecieron en el siglo Xcontribuyeron a instituir la dinastía de los fatimíes en Egipto, Palestina y Siria. Han sido además activos propagadores del Islam, y se han extendido sobre todo por el sur de Arabia y el este de África.

Entre los distintos subgrupos de ismailíes cabe mencionar a los drusos, que creen en la deificación del jefe de los fatimíes, al-Hákim (m. 1020), cuyo retorno esperan. Los drusos son una secta esotérica, cuyos miembros se reúnen los jueves, además de los viernes como los otros musulmanes, defienden firmemente el matrimonio monógamo y tienen su propio código ético y algunas creencias especiales, como la de que Alí es una encarnación de Dios. Entre los otros grupos disidentes cabe mencionar, por último, a los «Asesinos», que se separaron de los ismailíes en Siria durante la época de las primeras cruzadas. Deben su nombre al uso del hachís, y se hicieron famosos por asaltar los fuertes de los cruzados y asesinar a los cristianos.

Además de estas sectas islámicas, existe una enorme variedad de grupos que se inspiran en el Islam, aunque a veces saliéndose de sus límites. Un buen ejemplo lo constituyen los sijs indios, que conjugan las creencias y prácticas islámicas con las hinduistas. Otros grupos, que nacieron como movimientos reformados islámicos, más tarde se fueron alejando tanto de la ortodoxia que acabaron siendo excluidos del Islam. Es el caso del babismo, fundado en 1840 en Irán, y de la comunidad Ahma-diyya, fundada en 1880 en la India.

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