La dieta del Dr. Dukan

 

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Biblia. El término es la transcripción de un neutro plural griego, biblia, que procede de byblos, «papiro», el material que más se utilizaba en la antigüedad para la escritura. Por extensión, el término pasó a designar no ya el material de escritura, sino directamente el escrito en su totalidad, el libro, tanto en forma de rollo como de códice.
En la tradición judía y después cristiana, donde sigue vigente la referencia a los «libros» por excelencia, revelados o inspirados por Dios y por ello sagrados y venerados, el término ha acabado adquiriendo un significado técnico. En el Nuevo Testamento, el término preferido para indicar los libros canónicos del Antiguo es graphai, «escrituras». Hasta el siglo iv (Juan Crisóstomo) no está atestiguada la forma griega ta biblia (liter. «los libros») para referirse a los textos canónicos. Esta expresión, transcrita al latín como biblia (con caída del artículo), fue considerada progresivamente como un sustantivo femenino singular, del que deriva el vocablo de nuestras lenguas modernas.
La Biblia hebrea es una colección de treinta y nueve libros dividida en tres partes: 1) La Ley en hebreo Torah, «enseñanza», «instrucción»), la parte normativa más importante, que comprende los cinco libros que forman el Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio; 2) los Profetas, divididos en anteriores (libros históricos: Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes) y posteriores (los tres mayores: Isaías, Jeremías, Ezequiel; y los doce menores: Oseas, Joel, Amos, Abdías, Joñas, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías); 3) los Escritos: Salmos, Job, Proverbios, Ruth, Cantar de los Cantares, Eclesiastés, Lamentaciones, Esther, Daniel, Esdras y Nehemías, 1 y 2 Crónicas. Estos libros, de contenido, género y estilo diferentes, fueron redactados en hebreo (solamente algunos pasajes de Daniel y de Esdras-Nehemías están redactados en arameo) en Palestina, en Babilonia y en Egipto por autores de distinta formación y pertenecientes a clases sociales diversas (profetas, sacerdotes, cronistas...), que vivieron entre el siglo XI y el I a.C.
El canon de la Biblia hebrea, es decir, el catálogo oficial de los escritos bíblicos que el judaísmo, como después el cristianismo, considera normativo desde el punto de vista doctrinal y ético, es distinto al de la Biblia católica. Se discute cuál pudo haber sido el criterio de canonicidad que llevó, a través de un complejo proceso histórico que no concluyó hasta comienzos del siglo II d.C, a excluir determinados escritos, denominados más tarde «apócrifos», en favor de otros, que se convirtieron así en «canónicos». Sea como sea, quedaron excluidas del canon hebreo una serie le obras redactadas en griego (Sirá o Eclesiástico, Baruc, Tobías, Judith, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría), que aparecen en la traducción al griego de la Biblia hebrea, la llamada de los Setenta, realizada en Alejandría de Egipto entre los siglos III y II a.C. Como esta Biblia se convirtió en el texto de referencia de los cristianos, los hebreos la rechazaron, excluyendo además del canon los siete escritos redactados en griego, que se incluyeron en cambio en el canon de las Biblias católicas con el nombre de «deuterocanónicos». Los protestantes, que sólo aceptan el canon hebreo, denominan «apócrifos» a los deuterocanónicos y «pseudoepigráficos» a los apócrifos.
Talmud
El Talmud (abreviación de Talmud Torah, «estudio de la Ley») es una amplísima colección de material jurídico y ritual sobre todos los aspectos de la vida hebrea, además de un registro de las discusiones que tenían lugar en las academias sobre la aplicación de las leyes, normas y preceptos. Está formado por dos partes: 1) la Mishná («repetición», derivado del método didáctico utilizado en las escuelas), una recopilación hecha entre los siglos I-III d.C., que comprende toda la legislación que, al no estar incluida en la Biblia, había sido transmitida oralmente. Está dividida en seis «órdenes», que tratan de los siguientes temas: 1: plegarias y reglas relativas a la agricultura; 2: sábado y otras fiestas; 3: las leyes matrimoniales; 4: derecho civil y penal; 5: culto y sacrificios del templo; 6: normas sobre pureza e impureza tanto de personas como de cosas; 2) la Ghemara (en arameo «complemento»), que contiene las explicaciones y las adiciones a la Mishná elaboradas en arameo por los maestros de las academias en Palestina (Talmud palestino o de Jerusalén) hasta el siglo v d.C., y en Babilonia (Talmud babilonio). Este último, ya sea por su extensión (es tres veces más extenso que el otro), por la calidad de la exposición o por la cuidada revisión final, se impuso como la segunda fuente del derecho hebreo después de la Torá.
Códices
La extensísima legislación que se fue incluyendo en el Talmud, no siempre de forma orgánica, fue ordenada y compendiada en la Edad Media en manuales de manejo más fácil, los llamados códices, en los que se suprimieron las normas caídas en desuso y se añadieron los resultados de la elaboración del derecho y las nuevas costumbres adquiridas en la diáspora. El código que prevaleció sobre los demás —y el último que se compuso— fue el Shulan aruk («Tabla emparejada»), compuesto por Yosef Caro en Safed, Palestina, poco antes de 1565. En él la materia aparece agrupada en cuatro secciones: 1: leyes sobre la sinagoga, oraciones, sábado, fiestas, ayunos; 2: leyes alimentarias, caridad, respeto a los padres, luto; 3: leyes matrimoniales; 4: procedimiento legal, ley civil y ley penal.
Preguntas y respuestas
También se consideran fuentes las respuestas (Teshu-vof) y las soluciones que, desde la Alta Edad Media en adelante, expertos juristas y rabinos, primero de Oriente Próximo y después de España, Francia y Alemania, daban a las cuestiones planteadas sobre casos controvertidos, tanto teóricos como prácticos, formulados por las distintas comunidades de la diáspora.
Sefer ha-zohar. Para aquellos que siguen la tendencia mística (en hebreo  qab-balá, «tradición»), el texto fundamental es el Sefer ha-zohar o Libro del esplendor, un extenso comentario del Pentateuco escrito en arameo por Moisés de León en Guadalajara, España, hacia 1280-1286 con el propósito de explicar los significados ocultos de la Biblia y de los mandamientos divinos. Los principales temas de que trata son la naturaleza de la divinidad, el modo de manifestarse de Dios en el universo, los misterios de los nombres divinos, el alma del hombre y su destino, la naturaleza del bien y del mal, el mesías y la redención.

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