La dieta del Dr. Dukan

 

Oraciones Temas

Prácticas, culto y ritos

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La vida cotidiana de los judíos está regulada por una preceptiva minuciosa, detallada en 613 preceptos, de los que 248 son positivos (por ejemplo, el n.° 11: enseñar la Torá y estudiarla) y 365 negativos (por ejemplo, el n.° 184: está prohibido comer la sangre).
La observancia de las reglas, impuesta en Levítico, 11 y en Deuteronomio, 14, 3-21, ha desempeñado, entre otras, una función fundamental de identificación: obligados a distinguir un alimento de otro, los judíos siempre deben tener presente la obligación de mantenerse diferentes de los otros pueblos. Están permitidos, porque se consideran animales puros, los cuadrúpedos que son rumiantes y tienen el pie partido en dos y la pezuña hendida (por ejemplo, bovinos, ovinos, ciervos, corzos), mientras que están prohibidos, porque se consideran impuros, los que sólo reúnen uno de estos requisitos (cerdo, camello) o ninguno (caballo, gato). Son puras todas las aves, excepto 24 especies que no siempre se pueden identificar con certeza. Puesto que está prohibido alimentarse de la sangre de los cuadrúpedos y de las aves —la sangre se considera la sede de la vida—, estos animales deben ser sacrificados exclusivamente siguiendo determinadas reglas que imponen, entre otras cosas, el corte completo del esófago y de la tráquea con un cuchillo muy afilado, de modo que en poco tiempo sea derramada la mayor parte posible de la sangre.
Corresponde a la liturgia la santificación del tiempo tanto en la vida familiar como en la  sinagoga. Los ritmos de las celebraciones los marca el sábado, que cierra la semana, y las festividades solemnes. Todos los sábados, durante la ceremonia de la mañana, el arca —que contiene los rollos de la Ley escrita en hebreo sobre pergamino, recubiertos de terciopelo, seda y brocado y adornados con campanas, una corona y un pectoral de metal precioso— se abre ritualmente y el rollo de la Ley es elevado y llevado en procesión alrededor de la sinagoga. Se leen en hebreo diversos fragmentos del rollo, siguiendo el estilo hebreo tradicional, y se invita a los participantes en el culto a recitar la bendición tradicional antes y después de cada lectura. Una vez finalizada la lectura, se lleva de nuevo el rollo en procesión alrededor de la sinagoga y se deposita luego en el arca. Los participantes pueden tocarlo con el borde de sus chales de oración y besar luego los bordes como acto de devoción y de reverencia a la palabra de Dios.
El año religioso judío contempla un determinado número de fiestas y de días de ayuno. La primera fiesta es el Año Nuevo (Rosh hashanah), situada entre septiembre y octubre, que celebra la creación y el juicio del mundo por parte de Dios. En la sinagoga se hace sonar el cuerno de carnero para recordar al pueblo que debe retornar a Dios, y los diez días siguientes están dedicados al examen interior y al arrepentimiento. Es costumbre comer manzanas untadas en miel y desear un buen y feliz año a los demás.
El día de la expiación (Yom Kippur) se considera el día más sagrado del año religioso judío. Se celebra al finalizar el período de penitencia iniciado con el Año Nuevo y se caracteriza por las oraciones, ayunos y la confesión pública de los pecados. Tradicionalmente, era el día en que el sumo sacerdote ofrecía un sacrificio por los pecados de Israel y penetraba en el Sánela sanctorum del templo. Hoy en día, la ceremonia de expiación ha sido sustituida por el arrepentimiento individual y colectivo. El judío piadoso ayuna durante veinticuatro horas, pasa todo el día en la sinagoga y se cubre con un manto blanco, que simboliza la pureza y el sepulcro. Al acabar la jornada podrá considerarse espiritualmente renacido.
Cinco días después del día de la expiación tiene lugar la fiesta de los tabernáculos (Sukkot), que dura una semana. Es una de las tres fiestas de la siega y de la recolección en el año judío (las otras dos son Pascua y Pentecostés). Durante la fiesta, se recuerda cómo Dios atendió a las necesidades del pueblo judío durante su peregrinación de cuarenta años por el desierto. La gente se construye cabañas o «tabernáculos» de ramas en el jardín o cerca de la sinagoga, y en ellas come y, si el tiempo lo permite, duerme.
Aproximadamente por las mismas fechas en que los cristianos celebran la Navidad, los judíos celebran Hanukkah, la fiesta de las luces, en memoria de la victoria de Judas Macabeo sobre los sirios y de la nueva consagración del templo en el año 164 a.C. La fiesta dura ocho días; muchas familias judías encienden un candelabro de siete brazos o menorah. Cada día se enciende una vela, hasta que en el octavo día de la fiesta están todas encendidas.
Entre febrero y marzo se celebran los Purim, la fiesta que recuerda la historia de Esther. «Purim» significa e indica la suerte echada por Aman para elegir el día en que destruiría a todos los judíos del imperio persa. En la sinagoga se lee el libro de Esther, y cada vez que aparece el nombre de Aman los muchachos asistentes dan muestras de desaprobación haciendo sonar carracas o golpeando el suelo con los pies. En las casas los Purim son un tiempo de invitaciones, durante el que se viste de manera extravagante y se comen dulces especiales.
La fiesta judía más conocida es la Pascua (Pesach), que coincide más o menos con la Pascua cristiana y conmemora la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto. En las casas se hacen comidas especiales: se comen platos tradicionales, se entonan cantos y se cuenta la historia de la liberación de Egipto. Se acostumbra dejar un sitio vacío en la mesa y un vaso para el profeta Elias, cuya llegada se espera como heraldo de la era mesiánica.
Sigue a la Pascua un período de siete semanas de luto, que conmemora simbólicamente el fracaso de la revuelta hebrea contra Roma en el siglo II d.C. La fiesta de Pentecostés (o de las semanas) se celebra cincuenta días después del segundo día de Pascua, y conmemora la entrega de la Ley por parte de Dios a Moisés en el Sinaí. En el servicio religioso de la sinagoga se leen los diez mandamientos, y algunos judíos pasan toda la noche meditando sobre la Ley de Dios. Pentecostés es también la fiesta de las primicias: la sinagoga se decora con flores y plantas y se consumen alimentos elaborados a base de productos lácteos.

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