Las fiestas de los celtas
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Los galos elaboraron un calendario, del que en 1897 se descubrió en Coligny una redacción en lengua gálica. No obstante, las indicaciones más completas provienen de Irlanda. En el ciclo festivo celta se celebraban cuarenta fiestas, y dos de ellas dividían el año en dos partes.
Samain: se celebraba el Primero de noviembre y daba paso a la «mitad oscura» del año. Su nombre significa «reunión» e indica el final del verano. Era una especie de Gran Fiesta o Fiesta de Año Nuevo, en cuyo transcurso los muertos irrumpían en este mundo. Estaba bajo la jurisdicción de los druidas.
Beltane: se celebraba el Primero de mayo y daba paso a la «mitad clara» del año. Su nombre significa «fuego de Bel», que hay que relacionar con Belenus-Apolo. Era una fiesta del fuego y era también la fiesta de los druidas, que encendían dos grandes hogueras a través de las cuales se hacía pasar el ganado.
Había otras dos fiestas que dividían el año, completando su repartición y definiendo probablemente el ciclo estacional.
Lugnasad: correspondía al Primero de agosto. Su nombre significa «asamblea de Lug». Era una fiesta de la realeza o, mejor dicho, del «jefe», en su calidad de dispensador de riquezas. Con esta fiesta se celebraba la siega y la fertilidad de la tierra. En la Galia se celebraba el mismo día y llevaba el nombre de «asamblea de los galos». Augusto, que intuyó su importancia, la asoció al culto imperial.
Imbloc: celebrada el Primero de febrero, era una fiesta de las purificaciones; tal vez la importancia de su culto fuera inferior al de las otras tres; sin embargo, teniendo en cuenta su función y su colocación en el calendario, no puede dejar de evocar el papel asignado a febrero en Roma, donde era precisamente el «mes de las purificaciones». En la época cristiana, esta fiesta se celebraba en honor de santa Brígida.