Cultura y culto
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Evidentemente, sigue siendo un misterio cuál era la cultura propia de estas poblaciones que dieron lugar a la revolución neolítica y qué formas de culto practicaban. Sin embargo, también es posible que de esta área, aun estando delimitada, surgiera un movimiento centrífugo que extendiera y transmitiera fuera de sus confines los conocimientos adquiridos.
Existen, además, diferencias notables entre los diversos lugares, de modo que, por una parte, encontramos toscas construcciones circulares cuyos muros están construidos con guijarros de río y, por otra parte, aparecen viviendas de planta rectangular hechas de adobe y con paredes revestidas de yeso; en algunos lugares la caza sigue siendo la principal forma de aprovisionamiento, mientras que en otros, como en Jarmo en Iraq, encontramos auténticos pueblos agrícolas.
También en el neolítico, el fenómeno religioso más visible es la práctica funeraria. Probablemente, es la manifestación más evidente de la existencia de una cierta práctica de culto, en los casos en que es posible reconocer que ha habido un tratamiento del cadáver. En este sentido nos orienta el cuerpo de una mujer joven sepultada en posición flexionada y tratada con almagre, hallado en Zawi Chemi, en Iraq, o el cadáver tratado también con almagre y sepultado en posición agazapada, con adornos de cuentas de piedras diversas, encontrado en la llanura mesopotámica.
No es raro el tratamiento de los cráneos, remodelados en arcilla y a veces pintados de rojo. Estos hallazgos nos invitan sin duda a pensar en cierta forma de culto, pero no podemos precisar si suponían la existencia de un culto a los antepasados, aunque es plausible. La presencia de pinturas en las paredes con temas recurrentes, como las cruces de san Andrés o las dobles hachas en la cultura de Halaf, sólo nos permiten vislumbrar cierta forma de simbolismo.
En algunos de estos asentamientos protourbanos había también edificios que debían de tener una función de culto, como en Tell es-Sawwan, en la llanura mesopotámica, donde una de estas construcciones albergaba cierto número de estatuillas femeninas.
Una función similar debía de tener en Hacilar una pequeña habitación, que presentaba una pequeña depresión circular, excavada en el pavimento pintado de rojo. En Catal Hüyük, en Anatolia, algunas habitaciones en el interior del poblado, con las paredes decoradas con bajorrelieves que representaban figuras femeninas, bovinas y bucráneos, parece que tenían funciones rituales y tal vez constituían un auténtico barrio «religioso».
Pero no hay forma de establecer qué clase de culto practicaban; a lo sumo, las diferencias perceptibles permiten pensar que cada comunidad había elaborado formas religiosas propias, por medio de las cuales daban sentido a su propio universo.