Datos históricos
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Con el término «germanos» se designa a un conjunto de pueblos de origen indoeuropeo, asentados entre el sur de Escandinavia, Jutlandia, la costa meridional del Báltico y Europa central, entre el Rin, los Alpes y el Vístula.
Su origen se remonta probablemente a un encuentro entre la llamada «civilización de los megalitos» y una nueva cultura, caracterizada por las tumbas individuales, por el uso del hacha de guerra y de la cerámica «cordada». Este encuentro dio lugar a una fusión que en el siglo XV a.C. parece haber terminado.
El parentesco lingüístico por sí solo no justifica la idea de un sistema religioso unitario de los pueblos germánicos, y solamente el uso completo de documentos a veces ajenos a la «civilización germánica» y de carácter sectorial puede aproximarnos a una reconstrucción del mundo germánico con sus rasgos comunes, con sus peculiaridades y sus diferencias.
Aunque conocían la escritura, los germanos no han dejado relatos directos de su historia y de su civilización. Las informaciones que poseemos nos han sido transmitidas sobre todo por autores griegos y latinos, como Plutarco, Estrabón o Amiano Marcelino, aunque es Tácito el que nos ha dejado una obra, Germania, enteramente dedicada a las costumbres y tradiciones de los germanos. No obstante, estas informaciones se refieren exclusivamente a los pueblos germánicos que entraron en contacto con Roma.
Otro grupo de documentos procede de autores cristianos, trata de los pueblos germánicos que estuvieron en contacto con el cristianismo y está viciado por los prejuicios cristianocéntricos. La tradición mítica y heroica de los pueblos germánicos del área escandinava se ha conservado en una colección del siglo XIII compuesta de veintinueve cantos, aunque su redacción debería fecharse en un período situado entre el siglo VIII y el X, conocida como Edda poético.
Se pueden obtener otras informaciones de los fragmentos poéticos de los escaldes, aunque su sentido queda oscurecido por el abundante uso de kenningar.