Haoma
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El haoma, como el soma en la India, está directamente relacionado con los orígenes de la cultura indoirania. Se trata del jugo de una planta, utilizado por la cultura indoirania desde la más remota antigüedad, que mezclado con leche y con el jugo de otro vegetal constituía el elemento principal y «víctima» del sacrificio iranio (yasna, en indio yajñá).
El haoma debía de tener poderes alucinógenos y embriagadores y se consideraba la fuente de la fuerza de los guerreros, pero también era el origen de la sabiduría de los sacerdotes y de la inspiración poética. En la India, la ingestión de soma proporcionaba la inmortalidad a los dioses (Rigveda, IX, 106.8, 108.3) y a los hombres, y análogos poderes debían de atribuirse al haoma, que en el zoroastrismo se convierte incluso en una especie de viático para el difunto, para garantizar la inmortalidad del alma en el Más Allá.
Del mismo modo que en la India el soma se convierte en una divinidad, Soma, también el haoma iranio se personifica como Haoma y en el Avesta es una de las divinidades a las que se rinde culto.