Diligencia
Quien escucha estas mis palabras y las cumple, será como el varón prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y se echaron sobre la casa aquella, pero no cayó porque estaba cimentada sobre roca (Mateo 7, 24-25).
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El que escucha mis palabras y no las pone por obra, será semejante al necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa, que se derrumbó estrepitosamente (Mateo 7, 26-27).
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El que oye y no practica se parece al que edifica una casa sobre tierra, sin cimiento, contra la cual choca el río y al instante se cae (Lucas 6, 49).
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No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos (Mateo 7, 21).
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Los hijos de este siglo son más sagaces que los hijos de la Luz en lo suyo (Lucas 16, 8).
Ha de venir el Hijo del hombre en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces dará a cada uno según sus obras (Mateo 16, 27).
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Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, y vino a buscar en ella fruto y no lo encontró. Entonces dijo al viñador: Mira que hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera sin encontrarlo; córtala. ¿Para qué ha de ocupar terreno en balde? Pero él le respondió: Señor, déjala aún por este año, que cave a su alrededor y eche estiércol, por si produce fruto; si no, la cortarás (Lucas 13, 6-9).
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Porque a todo el que tenga se le dará y abundará; pero a quien no tiene, aun lo que parece que tiene se le quitará. En cuanto al siervo inútil, arrojadlo a las tinieblas exteriores: allí será el llanto y el rechinar de dientes (Mateo 25, 14-30).
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