La dieta del Dr. Dukan

 

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Entre la muerte y la resurrección

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El difunto, entre la muerte y la resurrección, vive una etapa, una suerte de vida pasajera que el Corán denomina «la vida de intervalo», loarzajiyya. El Corán habla de ella brevemente.

«Cuando la muerte llega a uno de los impíos, éste exclama: "¡Señor mío! ¡Devuélveme a la vida! ¡Tal vez sea capaz de hacer una obra piadosa entre las cosas que desa­tendí !". No, lo que dice son meras palabras; detrás de los hombres hay una barrera (barzají) hasta el día en que sean resucitados» (Corán 23,101-102).

En otras palabras, los muertos oyen y sienten incluso lo que pasa entre los vivos; sus sentidos son más finos que los de éstos últimos.

La vida barzajiyya -llamémosla «vida de la tumba»-comienza, como ya hemos visto, con el interrogatorio de los dos ángeles. El diálogo entre el muerto y los ángeles se inspira en un versículo del Corán (el 32 de la azora 14): «Dios fortalece a aquéllos que creen con palabra firme en la vida de este mundo y en la vida futura...».

Existe igualmente otra escena en un hadiz del profeta que describe la vida de la tumba: «La tumba puede ser un jardín del paraíso o bien un hoyo del infierno».

Ornar, el segundo califa, se llegó un día al cementerio de Qalib y gritó con fuerza: «¿Os habéis encontrado con lo que os había prometido vuestro Señor?» Uno de los acompa­ñantes le pregunta: «¿Gritas a los muertos?». Él le contestó: «Vosotros no me oís mejor que ellos» (según Bujari 1370).

Paradójicamente, el profeta describe las más de las veces los tormentos de la tumba y no su lado paradisíaco.

«El profeta se puso en pie para pronunciar un discurso sobre la prueba por la que pasa el muerto en la tumba, y los musulmanes que lo escuchaban se pusieron a armar un gran ruido (debido a su miedo)» (según Bujari 1373).
Nos sería imposible dar cuenta aquí de todos los de­talles con que se describen los tormentos de la tumba. Sería recuperar un inmenso folclore.

Después viene la resurrección. La llamada a la resu­rrección comienza con un sonido de trompeta. «Se toca la trompeta: ¡Éste es el día de la amenaza!» (Corán 50,19).

A partir de esta llamada a la resurrección, los infieles se sentirán muy mal. Ellos preferirán proseguir su vida de tum­ba, pues saben lo que les espera cuando llegue su juicio final.

«Se toca la trompeta, y de sus tumbas salen corriendo hacia su Señor. Entonces dirán: "¡Ay de nosotros! ¿Quién nos ha arrancado de nuestros lechos? ¡Esto es lo que el Clemente había prometido! ¡Los profetas estaban en lo cier­to!"» (Corán 36, 51-52).

Según el Corán, la Sunna y todo el patrimonio del Islam, los musulmanes creen que Dios resucitará a todos los que han muerto desde la creación hasta el final de los tiempos.