La muerte a través de la historia del hinduismo
![]()
La manera como los hindúes viven la muerte depende en gran manera de cómo captan el tiempo.
Para el occidental, el tiempo que pasa aporta siempre la novedad. Para el hindú, la concepción de la historia, y, por ende, de la vida y la muerte, es muy distinta.
El occidental considera que el ser de los hombres, las sociedades y las civilizaciones no puede manifestarse verdaderamente y por entero sino a través de su desarrollo en el tiempo. Le atribuye realidad a éste porque lo considera dimensión reveladora del hombre.
La historia, pues, constituye una serie de acontecimientos y hechos individuales en los que los hombres se ocupan de luchar contra la naturaleza, de afianzar su dominio sobre ella... Desde esta perspectiva, la muerte se convierte en el mayor enemigo, que abre o no, según las creencias de cada uno, al horizonte de un más allá.
La muerte no es el enemigo
La preocupación del hindú no es la muerte. Desde su nacimiento, la muerte para él no es un término. Él va a renacer en otro lugar y lo importante es interrumpir la cadena de los renacimientos. Desde siempre, él pertenece a la eternidad. Él es una manifestación de lo divino. Desde su nacimiento, es un ser extraño al mundo. Tiene ya una preexistencia, ya ha existido de alguna manera, y cuando él desaparece, no hay paso del ser a la nada.
Si el occidental va tras la inmortalidad y desea eludir la muerte que le angustia, el hindú en cambio busca liberarse de la vida, escapar a la existencia terrestre. Él considera su existencia terrestre, social, «histórica», como negación del ser, y su objetivo consiste en renunciar a ella. La existencia es para él ausencia de realidad y no-afirmación de lo que es y deviene. Todo se opone, por tanto, a una valoración de la historia en el sentido en que es entendida por el occidental.
En este punto, la tradición hindú no ha sufrido ningún cambio en el curso de la historia.
No obstante, este análisis global merece ser matizado. Si la muerte en la tradición hindú no tiene la importancia que le atribuye la tradición occidental, el hinduismo ha conocido, también él, cierta evolución en la formulación de su doctrina.
Esto se verifica, en particular, gracias a los textos explicativos de los Vedas, a los códigos de ritualización (los brahmana) a través de los Upanishads y los escritos de los grandes filósofos como Ramanuja (siglo XII), y a través de las epopeyas más accesibles a la instrucción de la gente. La renuncia es también un testimonio interesante del puesto que ocupa la muerte en la tradición hinduista.
El hindú no alcanza la omnipotencia ni consigue que la historia acontezca por la dominación violenta; él lo hace mediante el desinterés y la resistencia pasiva. La verdadera realidad está en otro lugar. La renuncia se sitúa más allá de la muerte.
Se puede recordar además que la India se ha visto enfrentada a cuantiosas influencias externas, en particular las de los europeos y los mogoles (dinastías musulmanas que tenían una visión distinta de la muerte).