La recompensa y la vida eterna
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La vida de aquí abajo sólo era un paso para la vida eterna.
«La vida de este mundo sólo es un juego y una diversión. La estancia de la vida futura es ciertamente mejor para quienes temen a Dios. ¿No lo comprendéis?» (Corán 6, 32).
Luego no hay que olvidar el fin primero de la creación.
«¿Creíais que hemos creado sin un fin y que vosotros no seríais devueltos a Nuestra presencia?» (Corán 23,117).
Dios ha prometido a los creyentes y a los no creyentes, a los piadosos y a los infieles, a todos ha prometido su recompensa. Todos los hombres, por tanto, vivirán esta escena:
«La tierra se iluminará con la luz de su Señor. El Libro se colocará bien visible, y los profetas y testigos vendrán según la Justicia. Nadie saldrá dañado. Cada persona recibirá lo merecido por sus obras. Dios las conoce perfectamente. A los incrédulos, los llevarán en grupos a la Ge-henna; al llegar aquí, sus puertas se abrirán y sus guardianes les dirán: "¿Es que no se presentaron a vosotros
profetas, nacidos de entre vosotros, para comunicaros los Signos de vuestro Señor y advertiros del Encuentro de vuestro Día que estáis viviendo?". Ellos les responderán: "¡Sí!". Pero el decreto condenatorio de los incrédulos se cumplirá. Y se les dirá: "Franquead las puertas de la Ge-henna para quedaros en ella para siempre" ¡Cuan espantosa es la morada de los orgullosos!
Quienes temen a su Señor son conducidos por grupos al paraíso; a su llegada, sus puertas se abrirán y sus guardianes les dirán: "Paz con vosotros, vosotros habéis sido buenos. Entrad y permaneced aquí eternamente". Ellos dirán: "¡Alabado sea Dios! Él nos entregó la tierra en herencia; nosotros nos instalamos en el Paraíso donde queramos. ¡Cuan excelente es la recompensa de quienes hicieron el bien! Tú verás a los ángeles en corro alrededor del trono, cantando la alabanza de su Señor". Los hombres serán juzgados con toda justicia y se dirá: "Alabado sea Dios, Señor del Universo"». (Corán 39, 69-75).
No es posible relatar todos los detalles de la vida eterna, ya sea en el infierno o en el paraíso. Lo esencial es dejar bien asentado que esta vida es inmortal.
«Ya no gustarán la muerte después de su primera muerte» (Corán 44, 56).