El Talmud de Babilonia
Dependiendo siempre de la mayor o menor tolerancia religiosa de los gobernantes -partos, persas-sasánidas, etc...- las comunidades judías de Babilonia fueron desarrollándose en el medio religioso hostil del mazdeísmo, por el que, sin embargo, también se verían influidas. Esta situación llevó a lo que podríamos denominar primera formulación judía de sometimiento civil sin claudicación religiosa en la frase atribuida a Mar Samuel (muerto en 254 Ec) dina de-malkuta dina, es decir "la ley del Estado es ley" (cfr. TB-BB 54b y otros varios lugares referidos básicamente al pago de impuestos y a la compraventa de terrenos).
La llegada del Islam en el siglo VII situará de nuevo bajo una misma soberanía los dos centros judíos, EreS-Israel y Babilonia, pero por una parte la ya declarada decadencia y práctica desaparición de las comunidades de EreS-Israel, y por otra la preponderancia política que alcanzará la antigua zona babilónico-mesopotámica con la instalación del califato abbasí en Bagdad, determinarán la importancia sin par de las academias orientales (Nehardea, Pumbedita y Sura) y la rápida difusión de la producción talmúdica 'babilónica', que ha hecho, como decíamos más arriba, que el de Babilonia sea el Talmud por excelencia.
Retornando a los comienzos, parece atestiguado que durante bastante tiempo las juderías babilónicas dependieron en buena medida -o quisieron depender, en virtud de un mítico respeto- de las comunidades de EreS-Israel. En palabras de Salo. W. Barón "durante dos o tres generaciones los estudiosos babilonios emigraron a Palestina, a menudo sufriendo grandes penurias personales para saciar su sed de conocimientos en la fuente viva de la tradición" (Barón, vol II, pág. 221).
La mayoría de ellos volvía a Babilonia una vez terminada su 'formación'. Algunos, por otra parte famosos e importantes, se quedaron, como es el caso de Hillel, el viejo, que hemos nombrado antes y del cual en el propio Talmud se cuenta: Todos los días trabajaba por un tropaikos, una mitad la entregaba al portero de la casa de estudio y la otra mitad le servía para su mantenimiento y el de su familia. Una vez no encontró con qué ganarse el salario y el portero de la casa de estudio no le permitió entrar. Entonces trepó y se sentó sobre el alféizar de la claraboya para escuchar las palabras del Dios vivo, expuestas por Semayah y Abtalyón. Se cuenta que era viernes por la tarde en pleno invierno y que estaba nevando. Cuando amaneció a la mañana siguiente dijo Semayah: -¡Abtalyón, hermano! todos los días la casa de estudio está iluminada, y hoy está en penumbra. ¿Es que está nublado? Se fijaron y vieron la silueta de un hombre cubriendo la claraboya. Subieron y encontraron a Hillel cubierto por tres codos de nieve. Lo bajaron de allí, lo lavaron, lo friccionaron y lo sentaron junto al fuego y comentaron: ¡Este hombre merece que por él se incumpla el precepto del sábado! (TB-Yom 35b).
Sin embargo, la fijación de la Misná por parte de Rabí Yehudá ha-Nasí, a comienzos del siglo III, con su carácter autoritativo, pudo muy bien ser el motivo o detonante de un distanciamiento y del comienzo de un desarrollo independiente de la reflexión halákica y del comentario en Babilonia, apoyado en el argumento de que muchas de las prescripciones y, en general, de los temas tratados en la Misná respondían a tradiciones y a necesidades o costumbres locales, de EreS-Israel, que no tenían nada que ver con Babilonia.