La dieta del Dr. Dukan

 

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El Talmud de Babilonia

 

A esto se pueden añadir los componentes de rivalidad 'intelectual' e incluso genética, por la que la diáspora reivindicaba mayor antigüedad y mejores fundamentos que la 'metrópoli'. Por una parte era bien conocida la procedencia babilónica del patriarca Abraham que R. Yojanán b Zakai utilizaba -con cierta sorna- para justificar el exilio a Babilonia y no a otros países mediante el siguiente símil: El caso es parecido al de una mujer que no se comporta correctamente con su esposo. ¿A dónde la envía éste? -La devuelve a casa de su padre. ('OSar midrasim-dorse resumot n° 5); pero otro Maestro no menos importante, Res Laquis, reconoce la sabiduría procedente de Babilonia y sus aportaciones cuando dice: Cuando se olvidó la Torá por primera vez, Esdras vino de Babilonia y la restauró; después se olvidó nuevamente, y vino Hillel el babilonio y la restauró; había sido nuevamente olvidadada cuando vinieron R. Jiyya y sus hijos y la restauraron. (TB-Suk 20a).


En el lado babilónico, como ya hemos dicho, Mar Samuel justifica algunas de sus decisiones, contrarias o muy distintas de las de la Misná, con el argumento de que esos preceptos se referían sólo a EreS-Israel y a las condiciones que allí imperaban, mientras que Babilonia debía seguir su propia tradición. No en vano, según Serira Gaón, Mar Samuel fue director o presidente de la academia de Nehardea, ciudad cuya sinagoga se consideraba fundada por el rey exiliado Joaquín, de la cual derivaría más tarde la academia de Pumbedita, continua defensora de la tradición de Babilonia, frente a la academia de Sura, fundada por Rav -discípulo de ha-Nasí, conocido también como Abba Arika y muerto en 247 Ec- y continuadora de las tradiciones de EreS-Israel.


La polémica entre Babilonia y EreS-Israel alcanzó elevadas cotas dialécticas, aunque las formulaciones fueran en ocasiones bastante pedestres. Por ejemplo, la afirmación de R. Jeremías: "Estos tontos babilonios viven en un país oscuro, y por ello expresan pensamientos oscuros"; era respondida por Rabba en el mismo tono diciendo: "Hasta ahora nos han llamado tontos, pero ahora ellos son tontos entre tontos, porque les hemos enseñado y no han sabido aprender" (TB-Yom 57a).


La opinión de Mar Samuel sobre limitación de la aplicación de ciertas normas de la Misná a EreS-Israel explica, quizá, por qué quedó sin guemará en Babilonia el seder Ze-ra 'im, excepción hecha del tratado Berakot, o no se comentó el tratado Seqalim, que se refiere a los impuestos del Templo. En el primer caso hay que tener en cuenta que los planteamientos agrícolas de Zera 'im, importantes por su relación con la santidad del suelo en EreS-Israel, perdían mucho de su sentido en Babilonia; y la relación directa de Seqalim con el Templo ya desaparecido hacía sus prescripciones muy lejanas y mucho más anacrónicas que en EreS-IsraeL La cuestión que se ha debatido, sin llegar los estudiosos del tema a un consenso, es, si a pesar de no haberse conservado su guemará, los tratados mísnicos correspondientes fueron discutidos y comentados en las academias babilónicas o no lo fueron. La realidad es que algunos de esos temas aparecen diseminados en otros tratados y se discute si son restos de unos comentarios completos o leves incursiones en temas colaterales.


Pero, además de lo que es propiamente la discusión halákica, el Talmud de Babilonia contiene abundante material aggádico y específicamente midrásico; contiene un extenso tratado sobre los sueños (TB Ber 55a-57b), otro sobre milagros y visiones (TB Suk 27b-28a) y numerosas anécdotas de carácter más o menos biográfico e histórico.


Se ha fijado el final de su redacción en torno al año 500 Ec y se atribuye una importancia especial en el proceso de redacción a R. Assí, muerto en 427, que fue durante 60 años presidente de la academia de Sura y del que se dice que explicó dos veces el Talmud completo. Otro nombre al que se hace con frecuencia referencia como quien 'cerró' el Talmud es Rabina (posiblemente Rabina II, muerto en 499). Pertenecen éstos a las dos últimas generaciones de amoraítas babilónicos, la sexta y la séptima respectivamente, a partir de las cuales las enseñanzas se conservan cada vez más con carácter anónimo, aunque todavía se hable de una tercera categoría de sabios, los saboraítas -sabor-a'im = 'examinadores'- que cubren otro medio siglo y completan definitivamente el Talmud de Babilonia. Por todo ello, Neusner, que en repetidas ocasiones ha dejado clara su determinación de no bajar a la arena de las discusiones especializadas sobre fechas y problemas de crítica textual, opta por proponer el año 600 Ec como término ante quem seguro e indiscutible.

 

 

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