Talmud de Jerusalén
Por eso más que extrañar el uso del arameo en el Talmud de Jerusalén lo más llamativo es el mantenimiento de mucho texto en hebreo. En la medida en que la Guemará recoge discusiones verbales entre los maestros, yo soy de la opinión de que no se traducía, sino que se escribía en cada lengua lo que en ella se decía.
En el cuadro de las páginas pueden verse las diferencias que se dan entre Talmud de Jerusalén y Talmud de Babilonia en cuanto a los tratados que contienen o comentan cada uno de ellos. Si del Talmud de Babilonia hemos dicho que tiene treinta y seis tratados y medio, en el de Jerusalén encontramos treinta y nueve. Pero no se trata simplemente de tres tratados más, sino que este número sale de una combinación distinta. Por una parte tenemos aquellos tratados que carecen de guemará en ambas producciones y que comprenden toda la división de Toharot (a excepción de Nidá que está en ambos); Eduyot y 'Abot en la división Neziqim, y Middot y Qinnín en la división Qodasim. En total 15 tratados que no tienen guemará en ninguno de los dos talmudim.
Por otra parte tenemos aquellos tratados que no tienen guemará en Talmud de Babilonia pero sí en Talmud de Jerusalén y que son un total de 11, diez de ellos de la división Ze-ra 'im, y Seqalim de la división Mo 'ed. Por último los que no tienen guemará en Talmud de Jerusalén pero sí la tienen en Talmud de Babilonia y que son en total 9, todos ellos de la división Qodasim. Por fin son 28 los que tienen guemará en los dos. Expresado de una forma resumida podríamos decir que, como ya se ha visto, la división Zera 'im falta en Babilonia, la división Qodasim falta en Jerusalén y la división Toharot falta en ambos. La longitud de cada comentario es muy diversa en uno y otro Talmud, resultando casi siempre más extenso el de Babilonia.
También sigue abierta la discusión sobre cuál sea la causa de la falta de estos tratados y sobre si los temas se discutían efectivamente o no en las academias de EreS Israel. Es evidente que, con todas las salvedades que se quieran proponer, la desaparición del Templo afectó de forma mucho más directa a las comunidades de EreS Israel que a las de Babilonia, que siempre consideraron y trataron las cuestiones cultuales con mayor distanciamiento, y en ello pueda quizá verse una de las causas.
En la medida en que el propio origen, desarrollo, composición y edición de la Misná es discutido -sobre todo su resultado final como manual de estudio o verdadero código de leyes-las diferencias que se observan en el texto de la Misná tal como ha quedado recogido y comentado en cada uno de los talmudim, carecen hasta hoy de una respuesta satisfactoria. Los textos de Misná no son idénticos en los dos talmudim y además con alguna frecuencia la guemará de un Talmud, sobre todo en el de Jerusalén, no se corresponde exactamente con el texto de Misná que la precede. Sin duda es ñuto todo ello de una complicada historia de la redacción del Talmud, en la que aquí no vamos a entrar. De cómo la Misná, en tanto que parte
integrante del Talmud, se hizo más y más importante puede ser indicio el hecho de que ya en manuscritos y sobre todo en las ediciones del Talmud de Babilonia se introduce y se conserva la Misná correspondiente a los tratados que carecen de guemará, mientras que eso no sucede en el Talmud de Jerusalén.