La dieta del Dr. Dukan

 

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Talmud de Jerusalén

 

 

En cierto modo la denominación 'de Jerusalén' es falsa o al menos engañosa. Durante todo el período en que este Talmud se desarrolla o compone la ciudad de Jerusalén no es precisamente un centro de estudio ni siquiera un centro de presencia judía significativa. Tras la destrucción del templo por las tropas de Tito en el año 70 Ec y el incendio de la ciudad que le siguió, el centro intelectual, supuesta sede del Sanhedrín o tribunal supremo judío, se instaló en Yabne y desde allí bajo la batuta de R. Yojanán ben Zakai, primero, y de R. Gamliel, después, se cimentó el entramado del Judaísmo, que tendrá como centros: Usa, Bet Searim, Seforis, Cesárea, Tiberias. Más tarde, en tiempo de Adriano (135 Ec), Jerusalén sería de nuevo demolida y abandonada y cerca de ella se construiría una colonia romana, Aelia Capitolina, de forma que el Talmud no tiene realmente nada que ver con Jerusalén, y esa denominación es meramente simbólica, o quizá, como dice Stember-ger, recuperada posteriormente cuando, tras la llegada del Islam, renació una academia en Jerusalén, que lógicamente estudió y desarrolló las enseñanzas (=talmud) de EreS Israel.


Si hubiera que asignarlo a una ciudad sería más adecuada la asignación a Tiberias, en la orilla del mar de Galilea. Pero de la misma manera que en el caso del Talmud de Babilonia la referencia no es a la ciudad, sino a la región, se ha utilizado con frecuencia la denominación de Talmud Palestinense. La denominación es adecuada, puesto que, desde los tiempos de Adriano, efectivamente al conjunto de las antiguas Judea, Samaría y Galilea se las denomina Palestina. Pero en la medida en que esa denominación geográfica estuvo motivada por razones políticas, de castigo y vejación a los judíos que se habían revelado contra el emperador, en el mundo judío no ha gustado a lo largo de la historia hablar de Palestina ni de Talmud Palestinense, sino que se acuñó la expresión un tanto ambigua -aunque para algunos tenga fronteras bien definidas-de EreS Israel, es decir 'la tierra o el país de Israel'. Esta expresión la encontramos cuatro veces en la Bíblia, de las cuales tres aparecen en libros claramente tardíos, postexílicos: Ezequiel y Crónicas. En la Misná aparece 7 veces, en la Tosefta 29, en el Talmud de Jerusalén 57 y en el de Babilonia 83 veces. Por ello se habla también a veces de Talmud EreS Israelí. Aquí lo vamos a denominar siempre Talmud de Jerusalén (TJ).


En el aspecto lingüístico es de reseñar que, frente a lo que se ha dicho generalmente, en el Talmud de Jerusalén tiene una importante presencia el texto hebreo. También el arameo -en este caso el denominado arameo palestinense o galiláico- se encuentra en las fórmulas técnicas, refranes e historietas populares.


La realidad lingüística del Talmud de Jerusalén nos da pie para hablar brevemente del bilingüismo en EreS Israel. Sabemos que el arameo fue lingua franca en los usos comerciales y diplomáticos por todo el Oriente Próximo desde antes del siglo VII aEc., pero las distintas regiones posiblemente tenían y mantuvieron realidades dialectales que fueron en mayor o menor medida influenciadas por el arameo. El bilingüismo parece que fue una realidad desde muy antiguo entre las élites intelectuales, políticas y religiosas. Problemas de historicidad aparte, la anécdota de 2Re 18,26ss nos transmite el convencimiento de ese bilingüismo y de la diferencia e incluso ininteligibilidad entre el yehudit (= hebreo) y el arameo. El avance del uso del arameo y su influencia en el propio hebreo son indiscutibles, de forma que tras el exilio de Babilonia, el uso del hebreo queda cada vez más restringido y la lengua vernácula de EreS Israel es más y más el arameo. Habrá partes en arameo en algunos libros bíblicos, y muy pronto comienzan las traducciones orales de la bíblia al arameo que darán más tarde lugar a los targumim. En el cambio de era, muy posiblemente la lengua popular era el arameo, aunque siguiera comprendiéndose y usándose el hebreo en círculos reducidos y cultos, y por supuesto en el culto del Templo y en la liturgia de la sinagoga.

 

 

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