Antología de textos: Ejemplos o parábolas
* ¿A qué se parece este asunto? -A uno que iba de camino, se topó con un lobo y pudo librarse de él, y fue contando la historia del lobo. Se topó después con un león y escapó de sus garras, y entonces olvidó la historia del lobo y contaba la del león. Después se topó con una serpiente y consiguió librarse, y olvidó las dos historias anteriores y fue contando la historia de la serpiente... Así también Israel, al que las desgracias últimas le han hecho olvidar las primeras. (Ber 13a)
* A cada persona justa le será asignada una morada de acuerdo con el honor que le corresponde. ¿A qué se parece este asunto? -A un rey terrenal que entró con sus servidores en una ciudad. Aunque todos entraron por la misma puerta, cuando llegó el momento de pernoctar resultó que a cada uno le había sido asignada habitación teniendo en cuenta su categoría. (Sabb 152a)
* A la hora de despedirse dijo R. Najmán a R. ISjac: ¡Maestro, bendíceme!; y él le contestó: Te pondré un ejemplo: ¿A qué se asemeja esta situación? -A uno que andaba por el desierto y estaba hambriento, cansado y sediento, y se topó con un árbol cuyos frutos eran dulces, cuya sombra era placentera y debajo del cual corría un canali-llo de agua. Comió de sus frutos, bebió del agua y se sentó a su sombra. Cuando fue a marcharse dijo: ¡Ay árbol, cómo te podré bendecir! Si te dijera ¡que tus frutos sean dulces! -ya lo son; ¡que tu sombra sea placentera! -ya lo es; ¡que corra un canalillo debajo de ti! -ya lo hay. Pues bien, ¡ojalá que todos los brotes que de ti salgan sean como tú!
Así mismo contigo. ¿Cómo voy a bendecirte? ¿con la Torá? -ya tienes Torá; ¿con riquezas? -ya eres rico; ¿con hijos? -ya los tienes. Pues bien, ¡ojalá que todos tus decendientes sean como tú! (Taa 5b-6)
* En cierta ocasión R. Abbahu y R. Jiyya bar Abba llegaron a una aldea; R. Abbahu se puso a contar historias y R. Jiyya a explicar la Ley. Todos dejaron a R. Jiyya y se fueron a escuchar a R. Abbahu, por lo que el primero se sintió agraviado. Pero R. Abbahu le dijo: Te pondré un ejemplo: ¿A qué se asemeja esta situación? -A dos tipos, de los cuales uno vendía piedras preciosas y el otro bisutería. ¿Con quién crees que se agolpaba la gente? -Con el de la bisutería. (Sot 40a)
* Cuando R. Ammí y R. Assí se reunían a estudiar con R. ISjac Nappaja, uno le pedía que les explicara cuestiones jurídicas, y el otro, cuestiones morales. Cuando empezaba con cuestiones de aggadá el segundo le interrumpía y si pasaba a cuestiones de halajá le interrumpía el primero. En una ocasión les dijo: Os pondré un ejemplo: ¿A qué se asemeja esta situación? -A un tipo que tenía dos mujeres, una joven y la otra vieja. La joven le arrancaba las canas mientras que la vieja le arrancaba los cabellos negros. Al final resultó que se quedó calvo. (BQ 60b)
* Turnus Rufus cuestionó a R. Aquiva: Si vuestro Dios ama a los pobres ¿por qué no se ocupa de ellos? Le respondió: Para que actuando nosotros en su favor podamos vernos libres de la condenación. Pero el romano insistió: Al contrario, eso os lleva a la condenación; y te lo voy a explicar con un ejemplo: ¿A qué se parece esto? -A un rey terrenal que, enojado con un esclavo, lo encarcela y ordena que no le den de comer ni de beber; pero viene uno y le da de comer y beber. Cuando el rey se entere, ¿no se enojará contra ese? Pues vosotros sois considerados esclavos, porque está escrito "porque los israelitas son esclavos para mí" (Lev 25,55).
R. Aquiva le contestó: Te pondré yo otro ejemplo: ¿A qué se parece esto? -A un rey terrenal que, enojado con su hijo, lo encarcela y ordena que no le den de comer ni de beber; pero viene uno y le da de comer y de beber. Cuando el rey se entere, ¿no le enviará un regalo? Pues nosotros somos considerado hijos, porque está escrito "hijos sois del Señor, vuestro Dios" (Dt 14,1). (BB 10a)
* ¿A qué se parece este asunto? -A un rey terrenal que sostuvo muchas batallas y tenía un campeón, siempre vencedor. Pasado el tiempo se le presentó una guerra especialmente difícil y recurrió de nuevo a él: Apóyame, por favor, también en ésta para que no parezca que en las anteriores no había dificultad. Del mismo modo, el Santo, bendito sea, dijo a Abraham: Te he probado en diversas ocasiones y todas las has soportado. Soporta también ésta para que no parezca que no había verdadera dificultad en las anteriores: ¡Toma a tu hijo! -tengo dos. ¡El unigénito! -los dos lo son de su madre. ¡Al que más amas! -los amo por igual. ¡A Isaac!
Y ¿por qué dio todas estas vueltas? -para que no le resultara demasiado duro. (Sanh 89b)