La dieta del Dr. Dukan

 

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Antología de textos: Sábado

* Había un hombre llamado Yosef, conocido por el especial cuidado que ponía en cumplir el sábado. Éste tenía por vecino a un 'no-judío' muy rico al que los adivinos le habían predicho que su propiedad pasaría a poder de Yosef. El pagano vendió todas sus propiedades y compró con su valor una piedra preciosa que se colocó en el turbante. En cierta ocasión, al cruzar por el puente, un soplo de viento arrojó el turbante al río y un pez se lo tragó. El pez fue pescado y lo ofrecieron en el mercado la víspera del sábado... Se lo ofrecieron a Yosef y lo compró para festejar el sábado. Cuando abrió el pescado, encontró la piedra preciosa y la vendió por treinta bolsas de monedas de oro. Un anciano dijo: ¡Quien honra el sábado es recompensado por ello!.

R. Jiyya bar Abba cuenta que en cierta ocasión visitó a un tipo en Laodicea y para agasajarle colocaron ante él una mesa de oro tan pesada que para transportarla se necesitaban dieciséis hombres que la llevaban por medio de dieciséis cadenas atadas a ella; allí había platos, copas, jarras y botellas en las que se encontraba toda clase de manjares, golosinas y condimentos... Cuando le preguntó ¿cómo has merecido todo esto? Él contestó: Yo era carnicero de oficio y de cada res magnífica solía decir 'la reservaré para el sábado'. R. Jiyya le dijo: Dichoso tú, que has merecido tal recompensa, y bendito sea Dios que de este modo te ha premiado.

El emperador le preguntó a R. Yehosúa ben Jananyá: ¿Cómo se explica que la comida del sábado tenga un aroma tan agradable?, y él le contestó: Tenemos una especia llamada 'sábado' que ponemos en la comida y le da su fragancia. Dijo entonces el Emperador: Dame un poco, y él contestó: Tiene utilidad para quien guarda el sábado, pero no para quien no lo guarda. (Sabb 119a)


*    Si un animal cayó en una charca en sábado es lícito traer almohadas y colchones para colocarlos debajo de él; si de ese modo puede salir, pues bien está. Otra enseñanza dice: si un animal cae en una charca, se le dará alimento para que no perezca... Entonces, ¿una cosa o la otra? -No hay contradicción; un caso se refiere a cuando es suficiente darle alimento y el otro a cuando no es suficiente (porque peligra su vida)... Evitar el sufrimiento de los animales es un precepto bíblico, y el precepto bíblico está por encima del emitido por los Maestros. (Sabb 128b)


 

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