Antología de textos: Trabajo
* R. Jiyya bar Ammí dice, en nombre de Ulla: El que vive de su trabajo es superior a aquel que (dice) confiar en el Cielo. Porque de este último está escrito "feliz el hombre que teme al Señor" (Sal 112,1), mientras que del que vive del ñuto de su trabajo, está escrito "comiendo el fruto del trabajo de tus manos, serás feliz y adquirirás con ello bien" (Sal 128,2); o sea, 'serás feliz' en este mundo y 'adquirirás con ello bien' en el mundo futuro. Esta última frase no está dicha al hablar del que teme al Cielo. (Ber 8a)
* Rabbán Gamliel fue a pedir excusas a R. Yehosúa por una discusión. Al llegar a su casa vio que las paredes estaban negras y dijo: Por las paredes de tu casa veo que eres un carbonero. R. Yehosúa le contestó: ¡ Ay de vosotros porque no sabéis con cuanto esfuerzo los sabios viven y se alimentan! -¡Te admiro! dijo R. Gamliel; ¡perdóname! Pero R. Yehosúa no contestó. Perdóname en recuerdo de mi padre, insistió. -De acuerdo, le contestó. (Ber 28a)
* Bar Qappara expuso: Uno debe enseñarle siempre al hijo un oficio que sea limpio y llevadero. Se ha enseñado que dijo Rabbí: No hay ningún oficio artesano que pueda ser eliminado del mundo. Dichoso el que ve a sus padres en un oficio de calidad; desdichado el que ve a los padres en un oficio despreciable. El mundo no puede prescindir de los especieros ni de los curtidores, pero bienaventurado el que tiene por oficio el de especiero y desventurado el que tiene por oficio el de curtidor... (Qid 82b)