La dieta del Dr. Dukan

 

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Antología de textos:
'Vida y milagros' de los sabios

 

* R. Janina ben Dosa iba de camino cuando empezó a llover. Se quejó: ¡Señor del Universo, el mundo entero está tranquilo y sólo Janina en apuros! Al punto cesó de llover. Cuando llegó a casa dijo: ¡Señor del Universo, el mundo entero se ve en apuros y sólo Janina despreocupado! Y volvió a llover.

R. Yehudá bar Yejezquiel dijo, citando a Rav: Todos los días se escucha una bat gol que dice: El mundo entero recibe alimentos por los méritos de mi hijo Janina y él se contenta con una medida de algarrobas a la semana. Cada víspera de sábado su esposa metía en el horno algo que produjera humo, porque se avergonzaba. Tenían una vecina chismosa que decía: Estoy segura de que no tienen nada de nada; ¿de dónde viene entonces ese humo? Fue y llamó a la puerta. La mujer de R. Janina, avergonzada, se quitó de en medio. Se produjo un milagro pues vio el horno lleno de panecillos y una artesa llena de masa. Comenzó a gritar: ¡Fulanita, fulanita! ¡trae la pala que se te quema el pan! Ella contestó: Precisamente había ido a buscarla. Un Maestro tanaita explicó que efectivamente había ido por la pala, porque estaba acostumbrada a los milagros.

Una vez la esposa de R. Janina le dijo: ¿Hasta cuándo vamos a seguir sufriendo así? El dijo: ¿Qué le vamos a hacer? -Ruega (al Cielo) para que se te de un adelanto. El rogó y apareció una mano que le entregaba una pata de mesa de oro. Aquella noche soñó que en el otro mundo los justos comían en mesas de tres patas, y él en una de dos patas. Dijo a su esposa: ¿Te parece bien que todos tienen mesas perfectas y nosotros una incompleta? Ella dijo: ¿Qué vamos a hacer? ya sé, Ruega para que te la quiten. Él rogó y se la quitaron. Un Maestro tanaíta opina que el segundo milagro fue aún mayor que el primero porque hay una tradición que dice que los dones otorgados no pueden ser retirados. (Taa 24b-25a)

*    La hija de Ben Kalba Sabúa se fijó en la nobleza y la pobreza de R. Aquiva, que era pastor de su padre, y le dijo: ¿Si yo estuviera dispuesta a casarme contigo, irías a estudiar a una academia? Él contestó: Por supuesto. Se prometió en secreto con él y lo envió a estudiar. Cuando su padre se enteró, la echó de casa y prometió desheredarla. R. Aquiva pasó doce años en la academia. Cuando volvió le acompañaban doce mil discípulos y escuchó a un anciano que le decía a su esposa: ¿Hasta cuándo vivirás como una viuda? Ella contestó: Si me hiciera caso pasaría otros doce años estudiando. R. Aquiva se dijo 'tengo su permiso', y volvió a marcharse otros doce años y regresó con veinticuatro mil discípulos. Se enteró su esposa y salió a recibirle. Le dijeron las vecinas: Aunque sea con ropas prestadas, arréglate. Pero ella contestó con el verso de Proverbios (12,10) 'el justo conoce los sentimientos de sus bestias'. Se acercó a él e inclinándose besó sus pies. Los discípulos quisieron apartarla pero él les ordenó: ¡Dejadla! Todo lo que yo sé y lo que sabéis vosotros, es de ella.

El padre de ella, al saber que había venido al pueblo un gran hombre se dijo 'voy a verle y quizá sepa cómo liberarme de mi promesa'. Cuando llegó, R. Aquiva le dijo: ¿Si hubieras sabido que era un gran hombre, habrías hecho la promesa? -Contestó Kalba Sabúa: (No la habría hecho) con sólo que hubiera sabido un capítulo o una sola halajá. R. Aquiva dijo: Pues yo soy ese. Kalba Sabúa se inclinó, le besó los pies y le entregó la mitad de su patrimonio. (Ket 62b-63a)

*    Hubo una disensión entre R. Eliézer y los Sabios. R. Eliézer aportó todos los argumentos del mundo, pero no se los aceptaron. Entonces R. Eliézer dijo: Si la halajá es tal como yo digo, que lo pruebe este algarrobo. Y el algarrobo se trasladó cien codos. Pero ellos replicaron: Un algarrobo no prueba nada. R. Eliézer porfió: Si la halajá es tal como yo digo, que lo pruebe este arroyo. Y el arroyo retrocedió. Sin embargo ellos dijeron: Un arroyo no puede probar nada. Y la cosa siguió: Si la halajá es como yo digo, que lo prueben las paredes de esta casa. Y las paredes comenzaron a inclinarse. R. Yehosúa se encaró con ellas: ¡Qué os importa a vosotras si los discípulos tienen una disensión! Entonces las paredes no se derrumbaron en atención a R. Yehosúa, pero tampoco se enderezaron en atención a R. Eliézer, de forma que todavía hoy están inclinadas.

R. Eliézer continuó defendiendo su posición: Si la halajá es como yo digo, que lo prueben los Cielos. Entonces se oyó una bat gol que dijo: ¿Por qué estáis en contra de R. Eliézer, si la halajá es como él dice? R. Yehosúa reaccionó y citó "la Torá no está en los cielos" (Dt 30,12).
¿Y qué significa esto? -Según R. Yirmiyá, la Torá fue dada en el Sinaí, y no hay que hacer caso de ninguna bat qol. (BM5lb)

*    Rabba bar Najmani fue delatado por unos tipos que dijeron: Hay un hombre judío que impide a doce mil israelitas pagar los impuestos dos meses al año, uno en verano y otro en invierno. Fue un inspector pero no lo halló porque huía de un lugar a otro. Por fin coincidieron en la misma posada, sin saberlo el inspector. Le ofrecieron licor y bebió dos copas, y al retirar la bandeja su rostro dio vuelta y quedó mirando hacia atrás. Los empleados estaba asustados porque era un funcionario real y consultaron a Rabba. Él les dijo: (Esto es cosa de demonios;) ofrecedle de nuevo licor, pero que beba una sola copa, y después retirad la bandeja. Así lo hicieron y el inspector se recuperó e inmediatamente dijo: Sé que el hombre que busco está aquí. Cuando lo encontró dijo: A menos que me torturen no voy a delatarlo. Pero lo dejó encerrado en una habitación. Rabba oró y las paredes cayeron y huyó, y seguía enseñando en público. (5M86a)

*    En cierta ocasión estaba Rabbí enseñando y percibió olor a ajo y dijo: El que está comiendo ajo que se vaya. R. Jiyya se levantó y salió. A continuación se levantaron todos y salieron. Al día siguiente el hijo de Rabbí preguntó a R. Jiyya: Eras realmente tú el que molestó a mi padre ayer? Y R. Jiyya contestó con una evasiva diciendo: ¡Quiera Dios que tal cosa no vuelva a ocurrir en Israel! (Sanh lia)

*    Yannai llegó a una posada y pidió de beber. Le ofrecieron un refresco, pero vio que los labios de la sirvienta se movían y, pensando que era una hechicera, derramó parte del liquido que quedó transformado en escorpiones. Dijo a la sirvienta: Ahora te toca beber a ti. Ella bebió y quedó convertida en burra. Yannai la montó y salió cabalgando hacia el zoco. Un colega de ella deshizo el embrujo y se vio a Yannai cabalgando sobre una mujer por el zoco. (Sanh 67b)

*    En una ocasión, hace mucho tiempo, iban de camino un grupo de Maestros y desde Pozzuoli, a ciento veinte millas de distancia, escucharon el estruendo de Roma. Todos comenzaron a llorar menos R. Aquiva que se puso a reír. -¿De qué te ríes? -Y vosotros ¿de qué lloráis? Ellos le dijeron que lloraban porque estos paganos, adoradores de imágenes, viven tranquilos y en paz, mientras que el Templo, donde reposan los pies de nuestro Dios, ha sido quemado. Contestó R. Aquiva: Pues precisamente por eso me río yo; si les va así de bien a los que transgreden, cuanto mejor habrá de irles a los que la cumplen. (Mak24b)

 

 

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