Cientificismo cristiano
La Iglesia de Cristo Científico, fundada en Nueva Inglaterra por Mary Baker Eddy, presenta un mundo en el que lo material es ilusorio y sólo Dios y la mente son reales. La enfermedad y el pecado son por tanto considerados irreales y pueden superarse mediante la fe y la oración.
Después de sufrir un grave accidente en 1866 que la dejó inválida, la lectura en la Biblia de una curación realizada por Jesús llevó a Mary Baker Eddy a la creencia de que sólo Dios es real y que la enfermedad, el miedo, el dolor e incluso el pecado son ilusiones susceptibles de ser curadas si se acepta esta verdad. Sus creencias se fortalecieron cuando también ella sanó de su dolencia, al parecer, ante la sorpresa de sus médicos. Entonces fundó la Iglesia de la Ciencia Cristiana y publicó sus ¡deas en el libro Ciencia y salud son la clave de las escrituras (1934).
Los orígenes del cientificismo cristiano se han asignado a fuentes tan diversas entre sí como el filósofo alemán Hegel y un sanador del siglo XIX llamado Phineas R Quimby. La enseñanza central del movimiento es que Dios ha creado todas las cosas a su imagen y semejanza. Así, la realidad misma de nuestra existencia es algo espiritual y no material.
En 1881 se fundó en Boston un colegio metafísico para enseñar y difundir las ideas de Baker Eddy sobre la curación por la mente (el amigo y benefactor de ésta, el doctor Hiram Crofts fundó a su vez un consultorio para la curación de enfermos en Taunton, Somerset).
La institución floreció por todo Estados Unidos y Europa a pesar de las elevadas tasas que cobraba por un curso de sólo tres semanas de duración. Sin embargo, pasados ocho años Baker Eddy cerró el centro aduciendo exceso de responsabilidades. Para cuando murió era millonaria gracias a la venta del colegio y el éxito comercial de su libro, hecho que sus detractores se apresuraron a señalar. Existen relatos detallados de su vida y sus enseñanzas escritos por los «dentificistas» E- M. Ramsay y Robert Peel.
El uso de la palabra «cristiano» en relación con la Ciencia Cristiana da lugar a confusión, Puesto que muchas de las creencias del
movimiento son en realidad opuestas a la ortodoxia cristiana. La liturgia es muy sencilla, puesto que Baker Eddy sentía rechazo por los rituales y las ceremonias elaboradas. No hay clero, sólo sanadores.
El elemento central del culto es el sermón-lección, basado siempre en temas extraídos del libro de Baker Eddy. Tampoco hay eucaristía, y la comunión pretende recrear no la Última Cena sino supuestamente el almuerzo que Cristo resucitado compartió con sus discípulos a las orillas del mar de Galilea.

Curación del ciego de Jericó (detalle), 1650, Nicolás Poussin
La curación de un hombre ciego de nacimiento fue uno de los grandes milagros de Cristo y provocó una controversia entre Jesús y los fariseos, que resultó en la expulsión del hombre curado de la sinagoga. Este óleo de Poussin se encuentra actualmente en el Museo del Louvre.